Hechos
Capítulos 22:5-11
La Palabra Versión Española
5De ello pueden dar testimonio el sumo sacerdote y todo el Consejo de Ancianos, pues de ellos recibí cartas para nuestros correligionarios judíos de Damasco, adonde me dirigía con el propósito de apresar a los creyentes que allí hubiera y traerlos encadenados a Jerusalén para ser castigados.
6Iba, pues, de camino cuando, cerca ya de Damasco, hacia el mediodía, me envolvió de repente una luz deslumbrante que procedía del cielo.
7Caí al suelo y escuché una voz, que me decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?».
8«¿Quién eres, Señor?», —pregunté—. «Soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues», —me contestó—.
9Mis acompañantes vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba.
10Yo pregunté: «¿Qué debo hacer, Señor?». El Señor me dijo: «Levántate y vete a Damasco. Allí te dirán lo que se te ha encargado realizar».
11Como el fulgor de aquella luz me había dejado ciego, mis acompañantes me condujeron de la mano hasta Damasco.