Hebreos
Capítulos 9:19-25
Nueva Biblia al Día
19Moisés, después de anunciar a todo el pueblo los mandamientos de la ley, tomó lana roja y ramas de hisopo, las mojó con la sangre de los becerros y los chivos mezclada con agua, y con eso roció el libro de la ley y a todo el pueblo.
20Y mientras los rociaba, decía: «Ésta es la sangre del pacto que Dios les ha ordenado a ustedes cumplir».
21De la misma manera, roció con la sangre el santuario y todos los objetos que se usaban en el culto.
22La ley exige que casi todo sea purificado con sangre, pues si no hay derramamiento de sangre no hay perdón.
23Por tanto, era necesario purificar, con esos sacrificios, las copias de lo que hay en el cielo; pero las cosas celestiales mismas necesitan sacrificios mejores que esos.
24Por eso, Cristo no entró en un santuario hecho por seres humanos, que era una simple copia del verdadero santuario. Entró más bien, en el cielo mismo, para presentarse ante Dios a favor nuestro.
25Tampoco entró en el cielo para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre que no es la suya.