1 Samuel
Capítulos 21:8-14
Nueva Versión Internacional
8Más tarde, David le preguntó a Ajimélec:—¿No tienes a la mano una lanza o una espada? Tan urgente era el encargo del rey que no alcancé a tomar mi espada ni mis otras armas.
9El sacerdote respondió:—Aquí tengo la espada del filisteo Goliat, a quien mataste en el valle de Elá. Está detrás del efod, envuelta en un paño. Puedes llevártela, si quieres. Otras armas no tengo.—Dámela —dijo David—. ¡Es la mejor que podrías ofrecerme!
10Ese mismo día David, todavía huyendo de Saúl, se dirigió a Aquis, rey de Gat.
11Los oficiales le dijeron a Aquis:—¿No es éste David, el rey del país? ¿No es él por quien danzaban, y en los cantos decían:«Saúl destruyó a un ejército,pero David aniquiló a diez»?
12Al oír esto, David se preocupó y tuvo mucho miedo de Aquis, rey de Gat.
13Por lo tanto, cuando estaban por apresarlo, fingió perder la razón y, en público, comenzó a portarse como un loco, haciendo garabatos en las puertas y dejando que la saliva le corriera por la barba.
14Aquis dijo entonces a sus oficiales:—¿Pero qué, no se fijan? ¡Ese hombre está loco! ¿Para qué me lo traen?