Lamentaciones
Capítulos 2:11-17
Reina-Valera 1909
11Mis ojos se consumen por las lágrimas; hierven mis entrañas. Mi hígado se derrama por tierra por la destrucción de la hija de mi pueblo, porque desfallecen el niño y el niño de pecho en las calles de la ciudad.
12Dicen a sus madres: ¿Dónde están el trigo y el vino? Desfallecen como heridos en las calles de la ciudad, derramando sus almas en el regazo de sus madres.
13¿Qué testigo te traeré? ¿A quién te haré semejante, oh hija de Jerusalén? ¿A quién te compararé para consolarte, oh virgen hija de Sión? Porque grande como el mar es tu quebranto. ¿Quién te sanará?
14Tus profetas vieron para ti vanidad y necedades. Y no expusieron tu iniquidad para evitar tu cautiverio, sino que te predicaron vanas profecías y engaños.
15Todos los que pasaban por el camino batieron las manos contra ti. Se burlaron y movieron sus cabezas contra la hija de Jerusalén, diciendo: ¿Es ésta la ciudad de la cual decían que era de perfecta hermosura, el gozo de toda la tierra?
16Todos tus enemigos abrieron contra ti su boca; silbaron y rechinaron los dientes. Dijeron: ¡La hemos devorado! Ciertamente éste es el día que esperábamos; lo hemos hallado; lo hemos visto.
17Jehová ha hecho lo que tenía determinado; ha cumplido su palabra que él había mandado desde tiempo antiguo. Derribó y no perdonó; e hizo que el enemigo se alegrara sobre ti y enalteció el poder de tus adversarios.