Lamentaciones
Capítulos 2:9-15
Reina-Valera 1960
9Sus puertas fueron echadas por tierra, destruyó y quebrantó sus cerrojos;Su rey y sus príncipes están entre las naciones donde no hay ley;Sus profetas tampoco hallaron visión de Jehová.
10Se sentaron en tierra, callaron los ancianos de la hija de Sion;Echaron polvo sobre sus cabezas, se ciñeron de cilicio;Las vírgenes de Jerusalén bajaron sus cabezas a tierra.
11Mis ojos desfallecieron de lágrimas, se conmovieron mis entrañas,Mi hígado se derramó por tierra a causa del quebrantamiento de la hija de mi pueblo,Cuando desfallecía el niño y el que mamaba, en las plazas de la ciudad.
12Decían a sus madres: ¿Dónde está el trigo y el vino?Desfallecían como heridos en las calles de la ciudad,Derramando sus almas en el regazo de sus madres.
13¿Qué testigo te traeré, o a quién te haré semejante, hija de Jerusalén?¿A quién te compararé para consolarte, oh virgen hija de Sion?Porque grande como el mar es tu quebrantamiento; ¿quién te sanará?
14Tus profetas vieron para ti vanidad y locura;Y no descubrieron tu pecado para impedir tu cautiverio,Sino que te predicaron vanas profecías y extravíos.
15Todos los que pasaban por el camino batieron las manos sobre ti;Silbaron, y movieron despectivamente sus cabezas sobre la hija de Jerusalén, diciendo:¿Es ésta la ciudad que decían de perfecta hermosura, el gozo de toda la tierra?