San Mateo
Capítulos 16:20-26
Reina-Valera 1995
20Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijeran que él era Jesús, el Cristo.
21Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho a manos de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día.
22Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirlo, diciendo:—Señor, ten compasión de ti mismo. ¡En ninguna manera esto te acontezca!
23Pero él, volviéndose, dijo a Pedro:—¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
24Entonces Jesús dijo a sus discípulos:—Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame,
25porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
26¿De qué le servirá al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? ¿O qué dará el hombre a cambio de su alma?,