Job
Capítulos 31:35-40
Reina Valera Gómez
35¡Quién me diera alguien que me oyese! He aquí mi deseo es que el Omnipotente me respondiese, y que mi adversario hubiese escrito un libro.
36Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, y me lo ceñiría como una corona.
37Yo le contaría el número de mis pasos, y como príncipe me presentaría ante Él.
38Si mi tierra clama contra mí, y lloran todos sus surcos;
39Si comí su sustancia sin dinero, o afligí el alma de sus dueños;
40En lugar de trigo me nazcan abrojos, y espinas en lugar de cebada. Terminan las palabras de Job.