11-13 Luego Dios me hizo dos preguntas:—Jeremías, dime, ¿qué ves?Yo le respondí:—Veo la rama de un almendro. Sus frutos son los primeros en madurar.Entonces me dijo:—Tienes razón. Yo soy el primero en hacer cumplir mis palabras. Pero, ¿qué más ves?Le respondí:—Veo en el norte una olla hirviendo, que está por volcarse hacia el sur.
14 Entonces Dios me explicó:«Desde el norte voy a enviar un terrible castigo sobre todos los que viven en este país.
15 Ya lo he decidido. Estoy reuniendo a todos los reinos del norte, y vendrán y pondrán sus tronos a la entrada misma de Jerusalén. Atacarán a sus habitantes y a todos los que viven en Judá, y se los llevarán presos.
16 Voy a castigar a mi pueblo, porque todos ellos han sido muy malos. Adoraron ídolos que ellos mismos hicieron, y les ofrecieron incienso, pero a mí me abandonaron.
17 »Así que, ¡prepárate! Ve y diles todo lo que yo te mando. No les tengas miedo, pues de lo contrario te haré temblar de miedo cuando te enfrentes a ellos.
18 Yo te haré tan fuerte como un poste de hierro, como un portón de bronce, como una ciudad amurallada. Vas a enfrentarte a todas las autoridades de Judá.
19 Esa gente peleará contra ti, pero te aseguro que no te podrán vencer, porque yo estaré a tu lado para cuidarte».