Jueces
Capítulos 10
Dios Habla Hoy con Deuterocanónicos Versión Española
6. Tolá (10.1-2)
Gobierno de Tolá
1Después de Abimélec, un hombre de la tribu de Isacar llamado Tolá, hijo de Puá y nieto de Dodó, se levantó para salvar a Israel. Tolá vivía en Samir, en los montes de Efraín,
2y gobernó a Israel durante veintitrés años, hasta que murió y lo enterraron en Samir.
7. Jaír (10.3-5)
Gobierno de Jaír
3Después se levantó Jaír, que era de Galaad, y gobernó a Israel durante veintidós años.
4Jaír tuvo treinta hijos, cada uno de los cuales montaba en asno y tenía una ciudad en la región de Galaad. Esas treinta ciudades se conocen todavía como “las ciudades de Jaír”.
5Cuando Jaír murió, fue enterrado en Camón.
8. Jefté (10.6–12.7)
Los amonitas oprimen a Israel
6Pero los israelitas volvieron a hacer lo malo ante los ojos del Señor, y adoraron a las diferentes representaciones de Baal y de Astarté, lo mismo que a los dioses de Siria, de Sidón, de Moab, de Amón y de los filisteos. Abandonaron al Señor y dejaron de rendirle culto.
7Por eso el Señor se enfureció contra ellos y los entregó al poder de los filisteos y de los amonitas.
8Desde entonces, y durante dieciocho años, los filisteos y los amonitas oprimieron cruelmente a todos los israelitas que vivían en Galaad, al otro lado del Jordán, en territorio amorreo.
9Los amonitas cruzaron el Jordán para pelear también contra las tribus de Judá, Benjamín y Efraín, y los israelitas se vieron en muy grave apuro.
10Entonces pidieron ayuda al Señor, diciendo: “Dios nuestro, hemos pecado contra ti, pues te hemos abandonado para adorar a falsos dioses.”
11El Señor les contestó: “Vosotros fuisteis oprimidos por los egipcios, los amorreos, los amonitas, los filisteos,
12los sidonios, los amalecitas y los madianitas; y cuando clamasteis a mí, yo os salvé.
13A pesar de eso me habéis abandonado para ir a adorar a otros dioses; así que no volveré a salvaros.
14¡Id a pedir ayuda a los dioses que os habéis escogido! ¡Que ellos os salven cuando estéis en apuros!”
15Entonces los israelitas respondieron al Señor: “Hemos pecado. Haz con nosotros lo que mejor te parezca, pero, ¡por favor, sálvanos ahora!”
16Y los israelitas se deshicieron de los dioses extranjeros para volver a adorar al Señor, y el Señor ya no pudo soportar que los israelitas siguieran sufriendo.
17Los amonitas se reunieron y acamparon en Galaad. Los israelitas, por su parte, se reunieron y acamparon en Mispá.
18Los israelitas que vivían en Galaad, y sus jefes, acordaron entre sí que el que dirigiera la batalla contra los amonitas sería caudillo de todos los habitantes de Galaad.