Juan
Capítulos 7
Dios Habla Hoy con Deuterocanónicos Versión Española
3. Jesús, rechazado por su propio pueblo (7–12)
Los hermanos de Jesús no creían en él
1Algún tiempo después andaba Jesús por la región de Galilea, pues no quería seguir en Judea porque los judíos lo buscaban para matarlo.
2Pero como se acercaba la fiesta de las Enramadas, una de las fiestas de los judíos,
3sus hermanos le dijeron:–No te quedes aquí. Vete a Judea, para que también los seguidores que allí tienes vean lo que haces.
4Pues cuando uno quiere ser conocido no hace las cosas en secreto. Y ya que haces estas cosas, hazlas delante de todo el mundo.
5Y es que ni siquiera sus hermanos creían en él.
6Jesús les dijo:–Todavía no ha venido mi hora, aunque para vosotros cualquier hora es buena.
7Los que son del mundo no pueden odiaros a vosotros; en cambio a mí me odian, porque pongo en evidencia la maldad de sus acciones.
8Id vosotros a la fiesta. Yo no voy, porque mi hora todavía no ha llegado.
9Después de decirles esto, se quedó en Galilea.
Jesús en la fiesta de las Enramadas
10Sin embargo, cuando ya se habían ido sus hermanos, también Jesús fue a la fiesta, aunque no lo hizo públicamente sino casi en secreto.
11Los judíos le buscaban durante la fiesta, y decían:–¿Dónde estará ese hombre?
12Entre la gente se hacían muchos comentarios acerca de él. Decían unos: “Es un hombre de bien”, y otros decían: “No es bueno: engaña a la gente.”
13Sin embargo, nadie hablaba de él públicamente por miedo a los judíos.
14Hacia la mitad de la fiesta entró Jesús en el templo y comenzó a enseñar.
15Los judíos, admirados, decían:–¿Cómo sabe este tantas cosas sin haber estudiado?
16Jesús les contestó:–Mi enseñanza no es mía, sino de aquel que me envió.
17El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios podrá reconocer si mi enseñanza viene de Dios o si hablo por mi propia cuenta.
18El que habla por su propia cuenta lo hace para que la gente le honre; pero quien procura el honor del que le envió, ese dice la verdad y en él no hay nada reprochable.
19“¿No es cierto que Moisés os dio la ley? Sin embargo, ninguno de vosotros la obedece. ¿Por qué queréis matarme?”
20La gente le contestó:–¡Estás endemoniado! ¿Quién quiere matarte?
21Jesús les dijo:–Todos os extrañáis por un sola cosa que hice en sábado.
22Sin embargo, Moisés os mandó practicar el rito de la circuncisión (aunque no procede de Moisés, sino de vuestros antepasados), y vosotros circuncidáis a un niño aunque sea en sábado.
23Ahora bien, si por no faltar a la ley de Moisés circuncidáis a un niño aunque sea en sábado, ¿por qué os enojáis conmigo por haber devuelto la salud en sábado al cuerpo entero de un hombre?
24¡No juzguéis por las apariencias! Cuando juzguéis, hacedlo con rectitud.
El origen de Jesús
25Algunos de los que vivían en Jerusalén empezaron entonces a preguntar:–¿No es a este a quien andan buscando para matarle?
26Pues ahí está, hablando en público, y nadie le dice nada. ¿Será que verdaderamente las autoridades creen que este hombre es el Mesías?
27Pero nosotros sabemos de dónde viene; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde viene.
28Al oir esto, Jesús, que estaba enseñando en el templo, dijo con voz fuerte:–¡Así que vosotros me conocéis y sabéis de dónde vengo! Pues yo no he venido por mi propia cuenta, sino enviado por aquel que es digno de confianza y a quien vosotros no conocéis.
29Yo le conozco, porque vengo de él y él me ha enviado.
30Entonces quisieron apresarle, pero nadie le echó mano porque todavía no había llegado su hora.
31Muchos creyeron en él, y decían:–Cuando venga el Mesías, ¿hará acaso más señales milagrosas que este hombre?
Los fariseos intentan arrestar a Jesús
32Los fariseos oyeron lo que la gente decía acerca de Jesús, y ellos y los jefes de los sacerdotes mandaron a unos guardias del templo a apresarle.
33Entonces dijo Jesús:–Voy a estar aún con vosotros un poco de tiempo, y después regresaré al que me ha enviado.
34Me buscaréis, pero no me encontraréis, porque no podréis ir a donde yo voy a estar.
35Entonces los judíos comenzaron a preguntarse unos a otros:–¿A dónde se va a ir este, que no podamos encontrarlo? ¿Se irá acaso con los judíos que viven dispersos en países extranjeros o se irá a enseñar a los paganos?
36¿Qué quiere decir eso de: ‘Me buscaréis, pero no me encontraréis, porque no podréis ir a donde yo voy a estar’?
Ríos de agua viva
37El último día de la fiesta, que era el más importante, Jesús, puesto en pie, dijo con voz fuerte:–¡El que tenga sed, venga a mí; el que cree en mi, que beba!
38Como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva.
39Con esto quería decir Jesús que quienes creyesen en él recibirían el Espíritu. Y es que el Espíritu todavía no había venido, porque Jesús aún no había sido glorificado.
División de opiniones entre la gente
40Entre la gente se encontraban algunos que al oir estas palabras dijeron:–Seguro que este hombre es el profeta.
41Otros decían:–Este es el Mesías.Pero otros decían:–No, porque el Mesías no puede venir de Galilea.
42La Escritura dice que el Mesías ha de ser descendiente del rey David y que procederá de Belén, del mismo pueblo de David.
43Así que la gente se dividió por causa de Jesús.
44Algunos querían apresarle, pero nadie llegó a ponerle las manos encima.
Las autoridades no creían en Jesús
45Los guardias del templo volvieron a donde estaban los fariseos y los jefes de los sacerdotes, que les preguntaron:–¿Por qué no lo habéis traído?
46Contestaron los guardias:–¡Nadie ha hablado nunca como él!
47Los fariseos les dijeron entonces:–¿También vosotros os habéis dejado engañar?
48¿Acaso ha creído en él alguno de nuestros jefes o de los fariseos?
49Pero esta gente que no conoce la ley está maldita.
50Nicodemo, el fariseo que en una ocasión había ido a ver a Jesús, les dijo:
51–Según nuestra ley, no podemos condenar a un hombre sin antes haberle oído para saber lo que ha hecho.
52Le contestaron:–¿También tú eres galileo? Estudia las Escrituras y verás que ningún profeta ha venido de Galilea.
La mujer adúltera
53[Cada uno se fue a su casa.