1 Crónicas

Capítulos 17

Reina-Valera 1909

1Y aconteció que cuando David ya moraba en su casa, dijo David al profeta Natán: He aquí, yo habito en casa de cedro mientras el arca del convenio de Jehová está bajo cortinas. 2Y Natán dijo a David: Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo. 3Y sucedió que aquella misma noche vino la palabra de Dios a Natán, diciendo: 4Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Jehová: Tú no me edificarás casa en que yo habite. 5Porque no he habitado en casa alguna desde el día en que saqué a los hijos de Israel hasta hoy, sino que he ido de tienda en tienda y de tabernáculo en tabernáculo. 6Por dondequiera que anduve con todo Israel, ¿acaso hablé una palabra a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mandé que apacentasen a mi pueblo, para decirles: ¿Por qué no me edificáis una casa de cedro? 7Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo Israel; 8y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he talado a todos tus enemigos de delante de ti y te he hecho un gran nombre, como el nombre de los grandes de la tierra. 9Asimismo dispondré un lugar para mi pueblo Israel, y lo plantaré para que habite en él y no sea más removido; ni los hijos de iniquidad lo afligirán más, como antes, 10como en el tiempo que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y humillaré a todos tus enemigos. Te hago saber, además, que Jehová te edificará casa. 11Y acontecerá que, cuando se cumplan tus días para que vayas a estar con tus padres, levantaré a uno de tu descendencia después de ti, a uno de tus hijos, y estableceré su reino. 12Él me edificará casa, y yo estableceré su trono para siempre. 13Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti; 14sino que yo lo estableceré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será establecido para siempre. 15Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David. 16Y entró el rey David y estuvo delante de Jehová, y dijo: Jehová Dios, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que me hayas traído hasta este lugar? 17Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues has hablado del porvenir de la casa de tu siervo, y me has mirado como a un hombre excelente, oh Jehová Dios. 18¿Qué más puede añadir David a ti por haber glorificado a tu siervo? Pues tú conoces a tu siervo. 19Oh Jehová, por amor de tu siervo y según tu corazón, has hecho toda esta grandeza, para hacer notorias todas estas grandezas. 20Jehová, no hay nadie semejante a ti, ni hay Dios sino tú, según todas las cosas que hemos oído con nuestros oídos. 21¿Y qué pueblo hay en la tierra como tu pueblo Israel, al cual Dios fue a redimir como pueblo para sí, a fin de hacerte un nombre grande y portentoso, echando las naciones de delante de tu pueblo, al que tú rescataste de Egipto? 22Tú has establecido a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre; y tú, Jehová, has venido a ser su Dios. 23Ahora pues, Jehová, la palabra que has hablado acerca de tu siervo y de su casa sea establecida para siempre, y haz como has dicho. 24Permanezca, pues, y sea engrandecido tu nombre para siempre, a fin de que se diga: Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, es Dios para Israel. Y sea la casa de tu siervo David establecida delante de ti. 25Porque tú, Dios mío, revelaste al oído de tu siervo que le has de edificar casa; por eso ha hallado tu siervo motivo para orar delante de ti. 26Ahora pues, Jehová, tú eres el Dios que has prometido a tu siervo este bien; 27y ahora has querido bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti; porque tú, Jehová, la has bendecido, y será bendita para siempre.