2 Crónicas

Capítulos 18

Reina-Valera 1909

1Tenía, pues, Josafat riquezas y gloria en abundancia, y se emparentó con Acab. 2Y después de algunos años descendió a Samaria para visitar a Acab; y mató Acab muchas ovejas y bueyes para él y para la gente que con él venía, y le persuadió a que fuese con él a Ramot de Galaad. 3Y dijo Acab, rey de Israel, a Josafat, rey de Judá: ¿Irás conmigo a Ramot de Galaad? Y él respondió: Yo soy como tú, y tu pueblo como mi pueblo; iremos contigo a la guerra. 4Y dijo Josafat al rey de Israel: Te ruego que consultes hoy la palabra de Jehová. 5Entonces el rey de Israel reunió a cuatrocientos profetas y les preguntó: ¿Iremos a la guerra contra Ramot de Galaad, o debo desistir? Y ellos dijeron: Sube, porque Dios los entregará en manos del rey. 6Pero Josafat dijo: ¿No queda aún aquí algún profeta de Jehová, para que le preguntemos? 7Y el rey de Israel respondió a Josafat: Aún hay aquí un hombre por medio del cual podemos preguntar a Jehová; pero yo le aborrezco, porque nunca me profetiza el bien, sino siempre el mal. Es Micaías hijo de Imla. Y respondió Josafat: No hable así el rey. 8Entonces el rey de Israel llamó a un oficial y le dijo: Haz venir pronto a Micaías hijo de Imla. 9Y el rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con sus ropas reales, y estaban sentados en la era a la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas profetizaban delante de ellos. 10Y Sedequías hijo de Quenaana se había hecho cuernos de hierro, y decía: Así ha dicho Jehová: Con éstos acornearás a los sirios hasta destruirlos del todo. 11De esta manera profetizaban también todos los profetas, diciendo: Sube a Ramot de Galaad y prosperarás, porque Jehová la entregará en manos del rey. 12Y el mensajero que había ido a llamar a Micaías le habló, diciendo: He aquí, las palabras de los profetas a una voz anuncian al rey el bien; yo, pues, te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos, y que anuncies el bien. 13Y dijo Micaías: Vive Jehová, que lo que mi Dios me diga, eso hablaré. 14Y cuando llegó al rey, le dijo: Micaías, ¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o debo desistir? Y él respondió: Subid, porque seréis prosperados, pues serán entregados en vuestras manos. 15Y el rey le dijo: ¿Cuántas veces he de hacerte jurar en el nombre de Jehová que no me hables sino la verdad? 16Entonces él dijo: He visto a todo Israel esparcido por los montes como ovejas sin pastor; y dijo Jehová: Éstos no tienen señor; vuelva cada uno en paz a su casa. 17Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te había yo dicho que no me profetizaría el bien, sino el mal? 18Entonces Micaías dijo: Oíd, pues, la palabra de Jehová: Yo he visto a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba a su mano derecha y a su izquierda. 19Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía así, y otro decía de otra manera. 20Entonces salió un espíritu que se puso delante de Jehová y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué modo? 21Y él dijo: Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y Jehová dijo: Tú le inducirás y lo lograrás; sal y hazlo así. 22Y ahora, he aquí, Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de éstos tus profetas; pues Jehová ha hablado el mal contra ti. 23Entonces Sedequías hijo de Quenaana se le acercó y golpeó a Micaías en la mejilla y dijo: ¿Por qué camino se apartó de mí el espíritu de Jehová para hablarte a ti? 24Y Micaías respondió: He aquí, tú lo verás aquel día cuando entres en un aposento interior para esconderte. 25Entonces el rey de Israel dijo: Tomad a Micaías y llevadlo a Amón, gobernador de la ciudad, y a Joás, hijo del rey. 26Y diréis: El rey ha dicho así: Poned a éste en la cárcel y sustentadle con pan de aflicción y agua de angustia, hasta que yo vuelva en paz. 27Y Micaías dijo: Si en verdad vuelves en paz, Jehová no ha hablado por mí. Dijo además: Oíd, pueblos todos. 28Subió, pues, el rey de Israel con Josafat, rey de Judá, a Ramot de Galaad. 29Y dijo el rey de Israel a Josafat: Yo me disfrazaré para entrar en la batalla, pero tú vístete con tus ropas. Y se disfrazó el rey de Israel, y entraron en la batalla. 30Y el rey de Siria había mandado a los capitanes de los carros que tenía consigo, diciendo: No peleéis con pequeño ni con grande, sino sólo con el rey de Israel. 31Y sucedió que cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Éste es el rey de Israel. Y lo rodearon para pelear; pero Josafat clamó y Jehová lo ayudó, y Dios los apartó de él. 32Y aconteció que al ver los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, dejaron de perseguirle. 33Pero un hombre disparó el arco al azar e hirió al rey de Israel entre las junturas de la armadura. Él entonces dijo al que conducía el carro: Vuelve tu mano y sácame del campo, porque estoy mal herido. 34Y arreció la batalla aquel día, y el rey de Israel se mantuvo en pie en el carro frente a los sirios hasta la tarde; y murió al ponerse el sol.