Génesis

Capítulos 31

Reina-Valera 1909

1Y oía Jacob las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza. 2Miraba también Jacob el semblante de Labán y veía que no era para con él como antes. 3También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres y a tu parentela, y yo estaré contigo. 4Y envió Jacob y llamó a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas, 5y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como antes; mas el Dios de mi padre ha estado conmigo. 6Y vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre; 7y vuestro padre me ha engañado y me ha cambiado el salario diez veces, pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal. 8Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían listados. 9Así quitó Dios el ganado de vuestro padre y me lo dio a mí. 10Y sucedió que al tiempo en que las ovejas se apareaban, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y abigarrados. 11Y me dijo el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí. 12Y él dijo: Alza ahora tus ojos y verás que todos los machos que cubren a las ovejas son listados, pintados y abigarrados, porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho. 13Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra y donde me hiciste un voto. Levántate ahora, y sal de esta tierra y vuélvete a la tierra de tu nacimiento. 14Y respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: ¿Tenemos todavía parte o heredad en la casa de nuestro padre? 15¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio? 16Porque toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre, es nuestra y de nuestros hijos; ahora pues, haz todo lo que Dios te ha dicho. 17Entonces se levantó Jacob y subió a sus hijos y a sus esposas sobre los camellos. 18Y puso en camino todo su ganado y todo lo que había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padán-aram, para volverse a Isaac, su padre, en la tierra de Canaán. 19Y Labán había ido a trasquilar sus ovejas, y Raquel hurtó los ídolos de su padre. 20Y engañó Jacob el corazón de Labán arameo al no hacerle saber que huía. 21Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el río, y puso su rostro hacia los montes de Galaad. 22Y fue dicho a Labán al tercer día que Jacob había huido. 23Entonces tomó a sus parientes consigo, y fue tras él camino de siete días, y le alcanzó en los montes de Galaad. 24Y vino Dios a Labán arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate de hablar a Jacob descomedidamente. 25Alcanzó, pues, Labán a Jacob; y éste había fijado su tienda en el monte; y Labán la asentó con sus parientes en el monte de Galaad. 26Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que me engañaste el corazón y has traído a mis hijas como prisioneras de guerra? 27¿Por qué te escondiste para huir, y me engañaste y no me avisaste, para que yo te despidiera con alegría y con cantares, con tamborín y arpa? 28Ni aun me dejaste besar a mis hijos y a mis hijas. Ahora locamente has hecho. 29Poder hay en mi mano para haceros mal; mas el Dios de vuestro padre me habló anoche diciendo: Guárdate de hablar a Jacob descomedidamente. 30Y ya que te ibas porque añorabas la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses? 31Y Jacob respondió y dijo a Labán: Porque tuve miedo, pues dije que quizá me quitarías por la fuerza tus hijas. 32Aquel en quien halles tus dioses, no viva; delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tenga que sea tuyo y llévatelo. Jacob no sabía que Raquel los había hurtado. 33Y entró Labán en la tienda de Jacob, y en la tienda de Lea y en la tienda de las dos siervas, y no los halló; y salió de la tienda de Lea y entró en la tienda de Raquel. 34Y tomó Raquel los ídolos y los puso en una albarda de un camello, y se sentó sobre ellos; y buscó Labán por toda la tienda y no los halló. 35Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti, pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos. 36Entonces Jacob se enojó y riñó con Labán; y respondió Jacob y dijo a Labán: ¿Qué transgresión es la mía? ¿Cuál es mi pecado para que con tanto ardor hayas venido persiguiéndome? 37Ya que has buscado entre todos mis bienes, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí delante de mis hermanos y de los tuyos, y juzguen entre nosotros dos. 38Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas. 39Nunca te traje lo arrebatado por las fieras; yo pagaba el daño; lo hurtado, así de día como de noche, de mi mano lo reclamabas. 40Me encontraba que de día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos. 41Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas y seis años por tu ganado; y has cambiado mi salario diez veces. 42Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham y el temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; pero vio Dios mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche. 43Y respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío. ¿Y qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas o a sus hijos que ellas han dado a luz? 44Ven, pues, ahora, hagamos pacto tú y yo; y sea por testimonio entre tú y yo. 45Entonces Jacob tomó una piedra y la levantó por señal. 46Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un montón; y comieron allí sobre aquel montón. 47Y lo llamó Labán Jegar Sahaduta; y lo llamó Jacob Galaad. 48Porque Labán dijo: Este montón de piedras es testigo hoy entre tú y yo. Por eso fue llamado su nombre Galaad. 49Y Mizpa, por cuanto dijo: Vigile Jehová entre tú y yo cuando nos apartemos el uno del otro. 50Si afligieres a mis hijas o si tomares otras esposas además de mis hijas, nadie está con nosotros; mira, Dios es testigo entre tú y yo. 51Dijo más Labán a Jacob: He aquí este montón de piedras, y he aquí esta señal que he erigido entre tú y yo. 52Testigo sea este montón de piedras, y testigo sea esta señal, que ni yo pasaré contra ti de este montón, ni tú pasarás de este montón ni de esta señal contra mí, para mal. 53El Dios de Abraham y el Dios de Nacor, el Dios de sus padres, juzgue entre nosotros. Y Jacob juró por el temor de Isaac, su padre. 54Entonces Jacob ofreció un sacrificio en el monte y llamó a sus hermanos a comer pan; y comieron pan y durmieron aquella noche en el monte. 55Y se levantó Labán de mañana, y besó a sus hijos y a sus hijas y los bendijo; y regresó y se volvió a su lugar.