Zacarías
Capítulos 1
Reina-Valera 1909
1En el octavo mes del año segundo de Darío, vino la palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:
2Se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres.
3Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, dice Jehová de los ejércitos.
4No seáis como vuestros padres, a quienes los primeros profetas clamaron, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras; pero ellos no atendieron ni me escucharon, dice Jehová.
5Vuestros padres, ¿dónde están? Y los profetas, ¿han de vivir para siempre?
6Pero mis palabras y mis estatutos que mandé a mis siervos los profetas, ¿no alcanzaron a vuestros padres? Por eso ellos se volvieron y dijeron: Como Jehová de los ejércitos se propuso hacer con nosotros conforme a nuestros caminos y conforme a nuestras obras, así lo ha hecho con nosotros.
7A los veinticuatro días del mes undécimo, que es el mes de Sebat, en el segundo año de Darío, vino la palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:
8Vi de noche, y he aquí, un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán, el cual estaba entre los mirtos que había en el valle; y detrás de él había caballos alazanes, overos y blancos.
9Entonces dije: ¿Qué son éstos, señor mío? Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: Yo te enseñaré lo que son éstos.
10Y aquel varón que estaba entre los mirtos respondió y dijo: Éstos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra.
11Y ellos respondieron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí, toda la tierra está tranquila y en paz.
12Y respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?
13Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras al ángel que hablaba conmigo.
14Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: Clama diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tuve gran celo por Jerusalén y por Sión;
15y estoy muy airado contra las naciones que están reposadas, porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos agravaron el mal.
16Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será reedificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén.
17Clama aún, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien; y aún consolará Jehová a Sión y de nuevo escogerá a Jerusalén.
18Después alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos.
19Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son éstos? Y me respondió: Éstos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén.
20Entonces me mostró Jehová cuatro carpinteros.
21Y yo dije: ¿Qué vienen a hacer éstos? Y me respondió, diciendo: Aquéllos son los cuernos que dispersaron a Judá, tanto que ninguno alzó su cabeza; mas éstos han venido para aterrorizarlos, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron el cuerno sobre la tierra de Judá para dispersarla.