1 Pedro
Capítulos 2
Reina-Valera 1909
1Desechando, pues, toda malicia, y todo engaño, e hipocresías, y envidias y toda calumnia,
2desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual pura, para que por ella crezcáis para salvación,
3si es que habéis probado la benignidad del Señor.
4Acercándoos a él, piedra viva, rechazada ciertamente por los hombres, pero elegida y preciosa ante Dios,
5vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por medio de Jesucristo.
6Por lo cual también contiene la Escritura:He aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa;y el que crea en él, no será avergonzado.
7Él es, pues, honor a vosotros los que creéis; pero para los desobedientes,la piedra que los edificadores desecharon,ésta ha venido a ser la cabeza del ángulo,
8y piedra de tropiezo y roca de escándalo para aquellos que, siendo desobedientes, tropiezan en la palabra, para lo cual fueron también señalados.
9Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.
10Vosotros, que en el tiempo pasado no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en el tiempo pasado no habíais alcanzado misericordia, pero que ahora habéis alcanzado misericordia.
11Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,
12manteniendo vuestra conducta ejemplar entre los gentiles, para que, en lo que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.
13Por causa del Señor, estad, pues, sujetos a toda autoridad humana, ya sea al rey como superior,
14ya a los gobernadores como enviados por él para castigo de los malhechores y para loor de los que hacen el bien.
15Porque ésta es la voluntad de Dios: que haciendo el bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos;
16actuad como libres, y no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.
17Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.
18Siervos, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los rigurosos.
19Porque esto es elogiable: que alguno a causa de la conciencia ante Dios sufra molestias, padeciendo injustamente.
20Porque, ¿qué mérito tiene si al pecar vosotros sois abofeteados y lo soportáis con paciencia? Pero si al hacer el bien sois afligidos y lo soportáis con paciencia, esto ciertamente es agradable delante de Dios.
21Porque para esto fuisteis llamados, pues también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pasos;
22quien no cometió pecado, ni fue hallado engaño en su boca;
23quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba al que juzga justamente.
24Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia. Por sus heridas habéis sido sanados.
25Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.