1 Tesalonicenses
Capítulos 5
Reina-Valera 1909
1Pero acerca de los tiempos y de las estaciones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.
2Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche,
3que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.
4Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón;
5porque todos vosotros sois hijos de luz, e hijos del día; no somos de la noche, ni de las tinieblas.
6Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.
7Porque los que duermen, de noche duermen; y los que se emborrachan, de noche se emborrachan.
8Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de la fe y del amor, y con la esperanza de la salvación como yelmo.
9Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
10quien murió por nosotros, ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.
11Por lo cual, consolaos los unos a los otros, y edificaos los unos a los otros, así como lo hacéis.
12Y os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan;
13y que los tengáis en mucha estima por causa de su obra. Tened paz los unos con los otros.
14También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los que andan desordenadamente, que consoléis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.
15Mirad que ninguno devuelva a otro mal por mal, sino seguid lo bueno siempre los unos para con los otros, y para con todos.
16Estad siempre gozosos.
17Orad sin cesar.
18Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
19No apaguéis el Espíritu.
20No menospreciéis las profecías.
21Examinadlo todo; retened lo bueno.
22Apartaos de toda apariencia de mal.
23Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, y espíritu, y alma y cuerpo sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
24Fiel es el que os ha llamado, quien también lo hará.
25Hermanos, orad por nosotros.
26Saludad a todos los hermanos con beso santo.
27Os encargo, por el Señor, que esta carta sea leída a todos los santos hermanos.
28La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Amén.