2 Corintios
Capítulos 10
Reina-Valera 1909
1Yo, Pablo, os ruego por la mansedumbre y benignidad de Cristo, yo, que cuando estoy presente ciertamente soy humilde entre vosotros, pero que cuando estoy ausente soy osado para con vosotros,
2os ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que ser osado con la osadía con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos que nos juzgan como si anduviésemos según la carne.
3Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne;
4porque las armas de nuestra lucha no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
5destruyendo argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo;
6y estando prontos a castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea completa.
7Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está confiado en sí mismo que es de Cristo, esto también considere por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo.
8Porque aunque me gloríe un poco más de nuestra autoridad (la cual el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucción), no me avergonzaré;
9para que no parezca como que os quiero atemorizar por cartas.
10Porque a la verdad, dicen, las cartas son severas y fuertes; pero la presencia corporal, débil, y la palabra, menospreciable.
11Esto tenga en cuenta tal persona, que así como somos en la palabra por cartas, estando ausentes, lo seremos también en hechos, estando presentes.
12Porque no osamos contarnos ni compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos y comparándose consigo mismos, no son juiciosos.
13Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente, sino conforme a la medida de la norma que Dios nos señaló, para llegar también hasta vosotros.
14Porque no nos hemos excedido, como si no hubiésemos llegado hasta vosotros, pues también hasta vosotros hemos llegado con el evangelio de Cristo.
15No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que tenemos esperanza de que a medida que crezca vuestra fe, seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra norma.
16Así anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado.
17Así el que se gloría, gloríese en el Señor,
18porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba.