2 Timoteo

Capítulos 2

Reina-Valera 1909

1Así que tú, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. 3Tú, pues, soporta las aflicciones como fiel soldado de Jesucristo. 4Ninguno que milita se enreda en los asuntos de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó para ser soldado. 5Y el que compite no es coronado si no compite legítimamente. 6El labrador industrioso debe ser el primero en recibir de los frutos. 7Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo. 8Acuérdate de Jesucristo, descendiente de David, resucitado de entre los muertos, conforme a mi evangelio, 9en el que sufro aflicciones, hasta prisiones a modo de malhechor; pero la palabra de Dios no está presa. 10Por tanto, todo lo soporto por amor a los escogidos, para que ellos también consigan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. 11Palabra fiel es ésta:Si hemos muerto con él,también viviremos con él; 12si perseveramos, también reinaremos con él; si le negamos, él también nos negará; 13si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo. 14Recuérdales esto, exhortándolos delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que destruye a los oyentes. 15Procura con diligencia presentarte ante Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que expone bien la palabra de verdad. 16Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. 17Y la palabra de ellos carcomerá como gangrena; entre ellos se encuentran Himeneo y Fileto, 18que se han desviado de la verdad, diciendo que la resurrección ya tuvo lugar, y trastornan la fe de algunos. 19Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: El Señor conoce a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 20Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; unos para uso honroso, y otros para uso deshonroso. 21Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, y útil para el Señor, y preparado para toda buena obra. 22Huye también de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que invocan al Señor con un corazón puro. 23Pero desecha las cuestiones necias y sin sentido, sabiendo que engendran contiendas. 24Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; 25que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, 26y se zafen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.

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