Efesios

Capítulos 3

Reina-Valera 1909

1Por esta causa yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles, 2si es que habéis oído de la comisión de la gracia de Dios que me ha sido dada para con vosotros, 3que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente. 4Al leer esto, podéis entender mi comprensión del misterio de Cristo, 5el cual en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: 6que los gentiles son coherederos, y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio, 7de quien yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la acción de su poder. 8A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, 9y de aclarar a todos cuál es la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas por medio de Jesucristo. 10Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11conforme al propósito eterno, que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, 12en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él. 13Por tanto, os pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria. 14Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 16para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu, 17a fin de que Cristo more por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en amor, 18seáis plenamente capaces de comprender, con todos los santos, cuál es la anchura, y la longitud, y la profundidad y la altura, 19y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. 20Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús, por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.