Hechos
Capítulos 13
Dios Habla Hoy con Deuterocanónicos Versión Española
2. Primer viaje misionero de Pablo (13–14)
Bernabé y Saulo comienzan su actividad misionera
1En la iglesia de Antioquía había profetas y maestros. Eran Bernabé, Simón (al que también llamaban el Negro), Lucio de Cirene, Menahem (que se había criado junto con Herodes, el que gobernó en Galilea) y Saulo.
2Un día, mientras celebraban el culto al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: “Separadme a Bernabé y a Saulo para la tarea a la que los he llamado.”
3Entonces, después de orar y ayunar, les impusieron las manos y los despidieron.
La predicación en Chipre
4Bernabé y Saulo, enviados por el Espíritu Santo, se dirigieron a Seleucia, donde embarcaron rumbo a la isla de Chipre.
5Al llegar al puerto de Salamina comenzaron a anunciar el mensaje de Dios en las sinagogas de los judíos. Juan iba también con ellos, como ayudante.
6Recorrieron la isla entera y llegaron a Pafos, donde encontraron a un brujo judío, un falso profeta llamado Barjesús.
7Este brujo formaba parte del acompañamiento del gobernador Sergio Paulo, que era un hombre inteligente. El gobernador mandó llamar a Bernabé y a Saulo, porque quería oir el mensaje de Dios.
8Pero el brujo, cuyo nombre en griego era Elimas, se les oponía tratando de impedir que el gobernador se hiciera creyente.
9Entonces Saulo, también llamado Pablo, lleno del Espíritu Santo, lo miró fijamente
10y le dijo:–¡Mentiroso, malvado, hijo del diablo y enemigo de todo lo bueno! ¿Por qué no dejas de torcer los caminos rectos del Señor?
11Ahora el Señor te va a castigar: vas a quedarte ciego y por un tiempo no podrás ver la luz del sol.Al punto, Elimas quedó en total oscuridad, y buscaba que alguien le condujese de la mano, porque estaba ciego.
12Al ver esto, el gobernador creyó, admirado de la enseñanza acerca del Señor.
La predicación en Antioquía de Pisidia
13Pablo y sus compañeros, habiendo embarcado en Pafos, viajaron a Perge, en la región de Panfilia; pero Juan los dejó y regresó a Jerusalén.
14De Perge pasaron a Antioquía, ciudad de Pisidia, donde el sábado entraron en la sinagoga y se sentaron.
15Después de leer en los libros de la ley y de los profetas, los jefes de la sinagoga los invitaron:–Hermanos, si tenéis algo que decir para dar ánimos a la gente, decidlo ahora.
16Entonces Pablo se levantó, y pidiéndoles con la mano que guardaran silencio, dijo:–Escuchad, israelitas, y también vosotros, los extranjeros que tenéis temor de Dios:
17El Dios del pueblo de Israel escogió a nuestros antepasados, hizo de ellos una nación grande cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto, y después, con su poder, los sacó de aquella tierra.
18Dios soportó su conducta en el desierto durante unos cuarenta años,
19y en el país de Canaán destruyó siete naciones para repartir sus tierras entre ellos.
20Todo esto duró unos cuatrocientos cincuenta años.“Después les dio caudillos, hasta los días del profeta Samuel.
21Entonces ellos pidieron un rey que los gobernase, y Dios les dio como rey a Saúl, hijo de Quis. Saúl, perteneciente a la tribu de Benjamín, reinó cuarenta años,
22al cabo de los cuales Dios lo quitó y puso en su lugar a David, de quien dijo: ‘He hallado que David, hijo de Jesé, es un hombre que me agrada y que está dispuesto a hacer todo lo que yo quiero.’
23Uno de los descendientes de este mismo David fue Jesús, a quien Dios envió para salvar a Israel, tal como había prometido.
24Antes que Jesús viniera, Juan anunciaba el mensaje a todo el pueblo de Israel, diciéndoles que debían convertirse a Dios y ser bautizados.
25Y cuando ya Juan se iba acercando al fin de su vida, decía: ‘Yo no soy el que vosotros pensáis, pero después de mí viene uno de quien ni siquiera soy digno de desatar las sandalias de los pies.’
26“Hermanos descendientes de Abraham, y vosotros, los extranjeros que tenéis temor de Dios: este mensaje de salvación es para vosotros.
27Pues los habitantes de Jerusalén y sus jefes no sabían quién era Jesús ni entendían las palabras de los profetas que se leen en las sinagogas todos los sábados. Así, ellos mismos, al condenar a Jesús, cumplieron esas profecías.
28Y aunque no encontraron en él motivo alguno para darle muerte, pidieron a Pilato que ordenara matarlo.
29Luego, cuando ya habían hecho todo lo que se decía de él en las Escrituras, lo bajaron de la cruz y lo enterraron.
30Pero Dios lo resucitó,
31y durante muchos días se apareció Jesús a los que le habían acompañado en su viaje de Galilea a Jerusalén. Ahora son ellos quienes hablan de Jesús a la gente.
32“Así que nosotros os damos esta buena noticia: la promesa que Dios hizo a nuestros antepasados
33nos la ha cumplido a nosotros, que somos los descendientes. Esto lo ha hecho resucitando a Jesús, como está escrito en el salmo segundo: ‘Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy.’
34Dios ya había anunciado que lo resucitaría para que su cuerpo no se descompusiera. Lo dicen las Escrituras: ‘Cumpliré las santas y verdaderas promesas que hice a David.’
35Y por eso dice también en otro lugar: ‘No permitirás que se descomponga el cuerpo de tu santo siervo.’
36Ahora bien, lo cierto es que David sirvió a la gente de su tiempo según Dios se lo había ordenado, y después murió y se reunió con sus padres y su cuerpo se descompuso.
37En cambio, el cuerpo de aquel que Dios resucitó no se descompuso.
38-39Así pues, hermanos, debéis saber que el perdón de los pecados se os anuncia por medio de Jesús. Por él, todos los que creen quedan perdonados de cuanto bajo la ley de Moisés no tenía perdón.
40Cuidad, pues, que no caiga sobre vosotros lo que escribieron los profetas:
41‘Mirad, vosotros que despreciáis,asombraos y desapareced,porque en vuestros días haré cosas talesque no las creeríaissi alguien os las contara.’ ”
42Cuando Pablo y sus compañeros salieron de la sinagoga de los judíos, los que no eran judíos de nacimiento les pidieron que el siguiente sábado les hablasen también de estas cosas.
43Una vez terminada la reunión en la sinagoga, muchos de los judíos y de los que se habían convertido al judaísmo siguieron a Pablo y Bernabé. Y estos les aconsejaban que permanecieran firmes en el llamamiento que habían recibido por el amor de Dios.
44El sábado de la siguiente semana, la ciudad se reunió casi en pleno para oir el mensaje del Señor.
45Pero al ver tanta gente, los judíos se llenaron de envidia y comenzaron a contradecir a Pablo y a insultarle.
46Pablo y Bernabé respondieron con valentía:–Teníamos el deber de anunciar el mensaje de Dios en primer lugar a vosotros, que sois judíos; pero, puesto que lo rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, nos iremos a los no judíos.
47Porque así nos lo mandó el Señor, diciendo:‘Te he puesto como luz de las naciones,para que lleves mi salvaciónhasta los lugares más lejanos de la tierra.’
48Al oir esto, los que no eran judíos se alegraron y comenzaron a decir que el mensaje del Señor era bueno; y creyeron todos los que estaban destinados a la vida eterna.
49De esta manera se predicaba el mensaje del Señor por toda aquella región.
50Pero los judíos hablaron con algunas mujeres piadosas y distinguidas, y con los hombres importantes de la ciudad, y los incitaron a levantar una persecución contra Pablo y Bernabé, para echarlos de la región.
51Entonces estos sacudieron el polvo de sus pies en señal de protesta contra aquella gente, y se fueron a Iconio
52mientras los creyentes se quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.