Cantares
Capítulos 2
Reina-Valera 1909
1Yo soy la rosa de Sarón, el lirio de los valles.
2Como el lirio entre los espinos, así es mi amada entre las doncellas.
3Como el manzano entre los árboles silvestres, así es mi amado entre los jóvenes; bajo su sombra con deleite me senté, y su fruto fue dulce a mi paladar.
4Me llevó a la casa del banquete, y su bandera sobre mí fue amor.
5Sustentadme con tortas, refrescadme con manzanas; porque estoy enferma de amor.
6Su izquierda esté debajo de mi cabeza, y su derecha me abrace.
7Yo os ruego, oh hijas de Jerusalén, por las gacelas y por las ciervas del campo, que no despertéis ni desveléis al amado hasta que quiera.
8¡La voz de mi amado! He aquí, él viene, saltando por los montes, brincando por los collados.
9Mi amado es semejante a la gacela o al cervatillo. Helo aquí, está detrás de nuestro muro, mirando por las ventanas, atisbando por las celosías.
10Mi amado habló y me dijo: Levántate, oh amada mía, hermosa mía, y ven.
11Porque he aquí ha pasado el invierno, la lluvia ha cesado y se ha ido;
12han aparecido las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se oye el arrullo de la tórtola.
13La higuera ha dado sus verdes higos, y las vides en cierne han esparcido su fragancia. Levántate, oh amada mía, hermosa mía, y ven.
14Paloma mía, que anidas en las grietas de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz, porque dulce es tu voz y hermoso tu aspecto.
15Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas que echan a perder las viñas, pues nuestras viñas están en flor.
16Mi amado es mío, y yo suya; él apacienta entre los lirios.
17Hasta que despunte el día y huyan las sombras, vuelve, amado mío; sé semejante a la gacela o al cervatillo sobre los montes de Beter.