Mateo

Capítulos 17

Reina-Valera 1909

1Y después de seis días, Jesús tomó consigo a Pedro, y a Jacobo y a Juan, su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; 2y se transfiguró delante de ellos; y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. 3Y he aquí se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. 4Y respondiendo Pedro, dijo a Jesús: Señor, bueno es que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, una para Moisés y otra para Elías. 5Y mientras él aún hablaba, he aquí una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; a él oíd. 6Y al oír esto, los discípulos se postraron sobre sus rostros y temieron en gran manera. 7Entonces Jesús, acercándose, los tocó y dijo: Levantaos y no temáis. 8Y alzando ellos sus ojos, no vieron a nadie, sino a Jesús solo. 9Y cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos. 10Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es menester que Elías venga primero? 11Y respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías vendrá primero y restaurará todas las cosas. 12Mas os digo que Elías ya vino, y no le reconocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá a manos de ellos. 13Los discípulos entonces entendieron que les había hablado de Juan el Bautista. 14Y cuando ellos llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo: 15Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático y padece terriblemente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas otras en el agua. 16Y lo he traído a tus discípulos, pero no lo han podido sanar. 17Y respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá. 18Y Jesús reprendió al demonio, y éste salió del muchacho, y quedó sano desde aquella hora. 19Entonces, los discípulos se acercaron a Jesús aparte y dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? 20Y Jesús les dijo: Por vuestra incredulidad; porque de cierto os digo que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. 21Pero este género no sale sino con oración y ayuno. 22Y estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, 23y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera. 24Y cuando llegaron a Capernaúm, fueron a Pedro los que cobraban las dos dracmas y dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? 25Él dijo: Sí. Y entrando él en la casa, Jesús le habló antes, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos o de los extraños? 26Pedro le dijo: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos. 27Mas para no ofenderlos, ve al mar y echa el anzuelo, y al primer pez que salga, ábrele la boca y hallarás un estatero; tómalo y dáselo por mí y por ti.