Hebreos
Capítulos 13
Reina-Valera 1909
1Permanezca el amor fraternal.
2No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.
3Acordaos de los presos, como si estuvieseis presos juntamente con ellos; y de los afligidos, puesto que también vosotros mismos estáis en el cuerpo.
4Honroso sea en todos el matrimonio y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.
5Sean vuestras costumbres sin avaricia; contentos con lo que tenéis ahora, pues él dijo: No te desampararé ni te dejaré.
6De tal manera que decimos confiadamente:El Señor es mi ayudador; no temerélo que me pueda hacer el hombre.
7Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.
8Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos.
9No seáis llevados de acá para allá por doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón en la gracia, y no en los alimentos que nunca aprovecharon a los que se ocuparon de ellos.
10Tenemos un altar, del cual no tienen derecho a comer los que sirven al tabernáculo.
11Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre, por el pecado es introducida en el santuario por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento.
12Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta de la ciudad.
13Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio.
14Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir.
15Así que, por medio de él ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza, a saber, fruto de labios que confiesen su nombre.
16Y de hacer el bien y de compartir no os olvidéis, porque de tales sacrificios se agrada Dios.
17Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta, para que lo hagan con alegría, y sin quejarse, porque esto no os es provechoso.
18Orad por nosotros, pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando comportarnos bien en todo.
19Y aún más os ruego que lo hagáis así, para que yo os sea restituido más pronto.
20Y el Dios de paz que levantó de entre los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del convenio sempiterno,
21os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
22Os ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación, porque os he escrito brevemente.
23Sabed que nuestro hermano Timoteo está en libertad, con el que, si viene pronto, os iré a ver.
24Saludad a todos vuestros pastores y a todos los santos. Los de Italia os saludan.
25La gracia sea con todos vosotros. Amén.