Hebreos

Capítulos 8

Reina-Valera 1909

1Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, 2ministro del santuario y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. 3Porque todo sumo sacerdote es constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer. 4Así que si él estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; 5quienes sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando estaba a punto de erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte. 6Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, por cuanto él es el mediador de un mejor convenio, el cual ha sido establecido sobre mejores promesas. 7Porque si aquel primer convenio hubiera sido sin defecto, no se hubiera procurado lugar para el segundo. 8Porque reprendiéndolos dice:He aquí vienen días, dice el Señor,en que estableceré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo convenio; 9no como el convenio que hice con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, porque ellos no permanecieron en mi convenio, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. 10Por lo cual, éste es el convenio que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 11Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor, porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. 12Porque seré misericordioso en cuanto a sus maldades, y de sus pecados y de sus iniquidades no me acordaré más. 13Cuando dice: Nuevo convenio, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, cerca está de desaparecer.