Proverbios

Capítulos 24

Reina-Valera 1909

1No tengas envidia de los hombres malos ni desees estar con ellos, 2porque su corazón maquina violencia, y sus labios hablan de hacer mal. 3Con sabiduría se edificará la casa, y con entendimiento se afirmará, 4y con conocimiento se llenarán las cámaras de todo bien preciado y agradable. 5El hombre sabio es fuerte, y el hombre de conocimiento aumenta su poder. 6Porque con sabio consejo harás la guerra, y la salvación está en la multitud de consejeros. 7Demasiado alta está para el insensato la sabiduría; en la puerta no abrirá él su boca. 8Al que trama hacer el mal le llamarán hombre de malas intenciones. 9El pensamiento del necio es pecado; y abominación a los hombres es el escarnecedor. 10Si flaqueas en el día de angustia, tu fuerza es limitada. 11Si dejas de librar a los que son llevados a la muerte y a los que son llevados al degolladero, 12si dices: He aquí, no lo supimos, ¿acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá y recompensará al hombre según sus obras. 13Come, hijo mío, de la miel, porque es buena; y el panal es dulce a tu paladar. 14Así será el conocimiento de la sabiduría para tu alma; si la hallas, entonces habrá un porvenir, y tu esperanza no será frustrada. 15Oh malvado, no aceches la morada del justo, ni saquees el lugar de su descanso, 16porque siete veces cae el justo y vuelve a levantarse, pero los malvados caerán en el mal. 17Cuando caiga tu enemigo, no te regocijes; y cuando tropiece, no se alegre tu corazón, 18no sea que Jehová lo vea, y le desagrade y aparte de sobre él su enojo. 19No te alteres a causa de los malignos, ni tengas envidia de los malvados; 20porque para el malo no habrá buen porvenir, y la lámpara de los malvados será apagada. 21Teme a Jehová, hijo mío, y al rey; no te asocies con los inestables, 22porque su desgracia llegará de repente; y la ruina de ambos, ¿quién puede saberla? 23También éstos son dichos de los sabios: Hacer acepción de personas en el juicio no es bueno. 24Al que diga al malo: Justo eres, los pueblos le maldecirán y le detestarán las naciones. 25Pero a los que le reprendan será agradable, y sobre ellos vendrá una gran bendición. 26Besados serán los labios del que responde palabras correctas. 27Prepara tu trabajo fuera, y disponlo en tu campo, y después edifica tu casa. 28No seas, sin causa, testigo contra tu prójimo, ni engañes con tus labios. 29No digas: Como me hizo, así le haré; daré el pago al hombre según su obra. 30Pasé junto al campo del hombre perezoso, y junto a la viña del hombre falto de entendimiento; 31y he aquí que por todas partes habían ya crecido espinos; ortigas habían ya cubierto su faz y su cerca de piedra estaba ya destruida. 32Y yo miré y lo puse en mi corazón; lo vi y aprendí una lección: 33Un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano para dormir otro poco, 34así vendrá como caminante tu pobreza, y tu necesidad como hombre armado.