Juan
Capítulos 1
Reina-Valera 1909
1En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.
2Éste estaba en el principio con Dios.
3Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.
4En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
5Y la luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.
6Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
7Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por medio de él.
8No era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.
9Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene a este mundo.
10En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él; pero el mundo no le conoció.
11A los suyos vino, y los suyos no le recibieron.
12Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de llegar a ser hijos de Dios;
13que no nacieron de sangre, ni de voluntad de carne ni de voluntad de varón, sino de Dios.
14Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
15Juan dio testimonio de él y clamó, diciendo: Éste es aquel de quien yo decía: El que viene después de mí es antes de mí, porque era primero que yo.
16Porque de su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia.
17Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
18A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
19Y éste es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: Tú, ¿quién eres?
20Y confesó y no negó, sino que confesó: Yo no soy el Cristo.
21Y le preguntaron: ¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No lo soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.
22Entonces le dijeron: ¿Pues quién eres?, para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
23Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
24Y los que habían sido enviados eran de los fariseos.
25Entonces le preguntaron y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías ni el profeta?
26Y Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo con agua, mas en medio de vosotros hay uno a quien vosotros no conocéis.
27Éste es el que ha de venir después de mí, el que es antes de mí, de quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia.
28Estas cosas acontecieron en Betábara, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.
29Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: ¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!
30Éste es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón que es antes de mí, porque era primero que yo.
31Y yo no le conocía, pero para que fuese manifestado a Israel, por eso vine yo bautizando en agua.
32Y Juan dio testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y que reposó sobre él.
33Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: Aquel sobre quien veas descender el Espíritu y que reposa sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.
34Y yo le he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.
35Al siguiente día otra vez estaba Juan, y con él dos de sus discípulos.
36Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: ¡He aquí el Cordero de Dios!
37Y los dos discípulos le oyeron hablar y siguieron a Jesús.
38Y volviéndose Jesús y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabí (que interpretado quiere decir Maestro), ¿dónde moras?
39Les dijo: Venid y ved. Entonces fueron y vieron dónde moraba, y se quedaron con él aquel día, porque era como la hora décima.
40Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y que habían seguido a Jesús.
41Aquél halló primero a su hermano Simón y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que interpretado es, el Cristo).
42Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir piedra).
43Al día siguiente, quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe y le dijo: Sígueme.
44Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.
45Felipe halló a Natanael y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribieron Moisés, en la ley, y también los profetas: a Jesús hijo de José, de Nazaret.
46Y le dijo Natanael: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.
47Jesús vio a Natanael que se le acercaba y dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.
48Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
49Respondió Natanael y le dijo: ¡Rabí, tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel!
50Respondió Jesús y le dijo: ¿Crees porque te dije que te vi debajo de la higuera? Cosas mayores que éstas verás.
51Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí en adelante veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios que ascienden y descienden sobre el Hijo del Hombre.