Juan

Capítulos 7

Reina-Valera 1909

1Y después de estas cosas, andaba Jesús por Galilea, pues no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle. 2Y estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos. 3Y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. 4Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. 5Pues ni aun sus hermanos creían en él. 6Entonces Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto. 7No puede el mundo aborreceros a vosotros; pero a mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas. 8Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido. 9Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea. 10Pero cuando sus hermanos hubieron subido, entonces él también subió a la fiesta, no abiertamente, sino como en secreto. 11Y le buscaban los judíos en la fiesta y decían: ¿Dónde está aquél? 12Y había gran murmullo acerca de él entre la gente, pues unos decían: Él es bueno; pero otros decían: No, sino que engaña a la gente. 13Sin embargo, ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo a los judíos. 14Y a la mitad de la fiesta, subió Jesús al templo y enseñaba. 15Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste de letras, sin haber estudiado? 16Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. 17El que quiera hacer la voluntad de él conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mí mismo. 18El que habla por sí mismo su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia. 19¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis matarme? 20Respondió la gente y dijo: Demonio tienes; ¿quién procura matarte? 21Jesús respondió y les dijo: Una obra hice, y todos os maravilláis. 22Por eso Moisés os dio la circuncisión (no porque sea de Moisés, sino de los padres), y en el día de reposo circuncidáis al hombre. 23Si recibe el hombre la circuncisión en el día de reposo, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en el día de reposo sané por completo a un hombre? 24No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio. 25Decían entonces unos de Jerusalén: ¿No es a éste al que buscan para matarlo? 26Y he aquí, habla públicamente, y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido en verdad los gobernantes que éste es el Cristo? 27Pero éste, sabemos de dónde es; mas cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es. 28Entonces Jesús alzó la voz en el templo, enseñando y diciendo: A mí me conocéis y sabéis de dónde soy; no he venido por mí mismo, pero el que me envió, al cual vosotros no conocéis, es verdadero. 29Yo le conozco, porque de él procedo, y él me envió. 30Entonces procuraban prenderle; mas ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora. 31Y muchos del pueblo creyeron en él y decían: El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que las que éste hace? 32Los fariseos oyeron a la gente que murmuraba de él estas cosas; entonces los principales sacerdotes y los fariseos enviaron guardias para que le prendiesen. 33Y Jesús dijo: Aún estaré con vosotros un poco de tiempo, e iré al que me envió. 34Me buscaréis y no me hallaréis; y a donde yo esté, vosotros no podréis ir. 35Entonces los judíos dijeron entre sí: ¿A dónde se irá éste que no le hallaremos? ¿Se ha de ir a los dispersos entre los griegos, y a enseñar a los griegos? 36¿Qué quiere decir esto que dijo: Me buscaréis y no me hallaréis; y a donde yo esté, vosotros no podréis ir? 37Pero en el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso de pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38El que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán de su interior ríos de agua viva. 39(Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no se había dado el Espíritu Santo, porque Jesús aún no había sido glorificado.) 40Entonces algunos de la multitud, habiendo oído estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta. 41Otros decían: Éste es el Cristo. Pero algunos decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo? 42¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, vendrá el Cristo? 43Así que había disensión entre la gente a causa de él. 44Y algunos de ellos querían prenderle, pero ninguno le echó mano. 45Y los guardias vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos; y éstos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis? 46Los guardias respondieron: ¡Nunca ha hablado hombre alguno así como este hombre! 47Entonces los fariseos les respondieron: ¿También vosotros habéis sido engañados? 48¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes o de los fariseos? 49Pero esta gente que no sabe la ley, maldita es. 50Les dijo Nicodemo (el que vino a él de noche y que era uno de ellos): 51¿Juzga nuestra ley a un hombre si primero no se le oye y se entiende lo que ha hecho? 52Respondieron y le dijeron: ¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta. 53Y se fue cada uno a su casa.