Lucas

Capítulos 17

Reina-Valera 1909

1Y Jesús dijo a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas, ¡ay de aquel por quien vienen! 2Mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino y se le lanzase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. 3Mirad por vosotros mismos; si tu hermano peca contra ti, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. 4Y si siete veces al día peca contra ti, y siete veces al día vuelve a ti, diciendo: Me arrepiento, perdónale. 5Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. 6Entonces el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, diríais a este sicómoro: Desarráigate y plántate en el mar; y os obedecería. 7¿Y quién de vosotros, que tiene un siervo que ara o apacienta, al volver él del campo le dice en seguida: Pasa, siéntate a la mesa? 8¿No le dice más bien: Prepárame la cena, y cíñete y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de eso, come y bebe tú? 9¿Da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. 10Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque sólo hicimos lo que debíamos hacer. 11Y aconteció que yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. 12Y al entrar en una aldea, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos 13y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! 14Y cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que, mientras iban, fueron limpiados. 15Entonces uno de ellos, cuando vio que había sido sanado, volvió glorificando a Dios a gran voz, 16y se postró sobre su rostro a los pies de Jesús, dándole gracias; y éste era samaritano. 17Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios, sino este extranjero? 19Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha sanado. 20Y cuando los fariseos le preguntaron cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, 21ni dirán: Helo aquí, o helo allí, porque he aquí, el reino de Dios está entre vosotros. 22Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre y no lo veréis. 23Y os dirán: Helo aquí o helo allí. No vayáis ni los sigáis. 24Porque como el relámpago que al fulgurar ilumina el cielo desde un extremo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día. 25Pero primero es necesario que padezca mucho y sea rechazado por esta generación. 26Y como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. 27Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. 28Asimismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó a todos. 30Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. 31En aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que esté en el campo, asimismo no vuelva atrás. 32Acordaos de la mujer de Lot. 33Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará. 34Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama, uno será tomado y el otro será dejado. 35Dos mujeres estarán moliendo juntas; una será tomada y la otra será dejada. 36Dos estarán en el campo; uno será tomado y el otro será dejado. 37Y respondiendo, le dijeron: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.