4 No tengo ni siquiera un amigo que esté a mi lado acompañándome; no tengo en dónde esconderme. A nadie le importa si vivo o muero.
5 Por eso pido tu ayuda, SEÑOR, tú eres mi refugio; eres todo lo que tengo en este mundo.
6 A ti te pido ayuda; te necesito, me siento muy débil. Sálvame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
7 Ayúdame a escapar de sus trampas para que pueda alabar tu nombre. Entonces los justos celebrarán conmigo porque tú me has cuidado.