Ezequiel

Capítulos 11

Reina-Valera 1909

1Y el espíritu me elevó y me llevó a la puerta oriental de la casa de Jehová, la cual mira hacia el oriente; y he aquí, a la entrada de la puerta había veinticinco hombres, entre los cuales vi a Jaazanías hijo de Azur y a Pelatías hijo de Benaía, jefes del pueblo. 2Y me dijo: Hijo de hombre, éstos son los hombres que maquinan perversidad y dan en esta ciudad mal consejo, 3los cuales dicen: No será tan pronto; edifiquemos casas; ésta será la olla, y nosotros la carne. 4Por tanto, profetiza contra ellos, profetiza, oh hijo de hombre. 5Y descendió sobre mí el espíritu de Jehová y me dijo: Di: Así ha dicho Jehová: Así habéis hablado, oh casa de Israel, y las cosas que suben a vuestro espíritu yo las he entendido. 6Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad y habéis llenado de muertos sus calles. 7Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Vuestros muertos que habéis puesto en medio de ella, ellos son la carne, y ella es la olla; pero yo os sacaré a vosotros de en medio de ella. 8La espada habéis temido, y la espada traeré sobre vosotros, dice Jehová el Señor. 9Y os sacaré de en medio de ella, y os entregaré en manos de extranjeros y yo haré juicios entre vosotros. 10A espada caeréis; en los límites de Israel os juzgaré, y sabréis que yo soy Jehová. 11Esta ciudad no será olla para vosotros, ni vosotros seréis la carne en medio de ella; en los límites de Israel os juzgaré. 12Y sabréis que yo soy Jehová; porque no habéis andado en mis estatutos ni habéis ejecutado mis juicios, sino que habéis actuado según los juicios de las naciones que están en vuestros alrededores. 13Y aconteció que, mientras yo profetizaba, Pelatías hijo de Benaía murió. Entonces me postré rostro a tierra y clamé con gran voz, y dije: ¡Ah, Jehová, Señor! ¿Destruirás del todo al remanente de Israel? 14Y vino a mí la palabra de Jehová, diciendo: 15Hijo de hombre, tus hermanos, tus propios hermanos, los hombres de tu parentela y toda la casa de Israel, toda ella, son aquellos a quienes dijeron los moradores de Jerusalén: Alejaos de Jehová; a nosotros nos es dada la tierra en posesión. 16Por tanto, di: Así ha dicho Jehová el Señor: Aunque los he arrojado lejos entre las naciones y los he dispersado por las tierras, con todo eso seré para ellos un pequeño santuario en las tierras adonde lleguen. 17Di, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de entre los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis dispersados y os daré la tierra de Israel. 18Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus cosas detestables y todas sus abominaciones. 19Y les daré un solo corazón y pondré un nuevo espíritu dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de su carne y les daré un corazón de carne, 20para que anden según mis estatutos, y guarden mis decretos y los cumplan, y sean mi pueblo, y yo sea su Dios. 21Pero a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus cosas detestables y de sus abominaciones, yo traeré su camino sobre sus propias cabezas, dice Jehová el Señor. 22Entonces alzaron los querubines sus alas con las ruedas que estaban junto a ellos; y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos. 23Y la gloria de Jehová ascendió de en medio de la ciudad y se detuvo sobre el monte que está al oriente de la ciudad. 24Luego me levantó el espíritu y me llevó en visión por el espíritu de Dios a la tierra de los caldeos, adonde estaban los cautivos. Y se fue de mí la visión que había visto. 25Y hablé a los cautivos todas las cosas que Jehová me había mostrado.