Levítico

Capítulos 26

Reina-Valera 1909

1No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra grabada para inclinaros ante ella, porque yo soy Jehová, vuestro Dios. 2Guardad mis días de reposo y tened en reverencia mi santuario. Yo Jehová. 3Si andáis en mis estatutos y guardáis mis mandamientos, y los ponéis por obra, 4yo os daré la lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto; 5y la trilla os durará hasta la vendimia, y la vendimia durará hasta la siembra, y comeréis vuestro pan hasta saciaros y habitaréis seguros en vuestra tierra. 6Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y quitaré las malas bestias de vuestra tierra, y no pasará por vuestro país la espada. 7Y perseguiréis a vuestros enemigos y caerán a espada delante de vosotros. 8Y cinco de vosotros perseguirán a cien, y cien de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a espada delante de vosotros. 9Porque yo me volveré a vosotros y os haré crecer y os multiplicaré, y afirmaré mi convenio con vosotros. 10Y comeréis lo añejo de mucho tiempo y sacaréis fuera lo añejo para guardar lo nuevo. 11Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará. 12Y andaré entre vosotros y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. 13Yo soy Jehová, vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto para que no fueseis sus esclavos; y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar con el rostro erguido. 14Pero si no me escucháis ni cumplís todos estos mandamientos, 15y si despreciáis mis estatutos, y vuestra alma menosprecia mis decretos, y no cumplís todos mis mandamientos y quebrantáis así mi convenio, 16yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, tisis y fiebre que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán. 17Y pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga. 18Y si aun con estas cosas no me escucháis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. 19Y quebrantaré la soberbia de vuestra fortaleza y haré vuestro cielo como hierro y vuestra tierra como bronce. 20Y vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto. 21Y si andáis en contra de mí y no queréis escucharme, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados. 22Enviaré también contra vosotros fieras salvajes que os arrebaten los hijos, y destruyan vuestro ganado y os reduzcan en número, y vuestros caminos queden desiertos. 23Y si con estas cosas no os corregís, sino que andáis en contra de mí, 24yo también andaré en contra de vosotros y os heriré aún siete veces por vuestros pecados. 25Y traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del convenio; y si os refugiáis en vuestras ciudades, yo enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en manos del enemigo. 26Cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis y no os saciaréis. 27Y si con esto no me escucháis, sino que andáis en contra de mí, 28yo andaré contra vosotros con ira y os castigaré aún siete veces por vuestros pecados. 29Y comeréis la carne de vuestros hijos y comeréis la carne de vuestras hijas. 30Y destruiré vuestros lugares altos y derribaré vuestras imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará. 31Y dejaré desiertas vuestras ciudades, y asolaré vuestros santuarios y no oleré la fragancia de vuestro suave perfume. 32Yo asolaré también la tierra, y se pasmarán por ello vuestros enemigos que en ella moren; 33y a vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré la espada en pos de vosotros; y vuestra tierra quedará asolada, y desoladas vuestras ciudades. 34Entonces la tierra disfrutará de sus días de reposo todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y disfrutará de sus días de reposo. 35Todo el tiempo que esté asolada tendrá el descanso del que no disfrutó en vuestros días de reposo mientras habitabais en ella. 36Y a los que queden de vosotros, les infundiré en sus corazones tal cobardía en la tierra de sus enemigos que el sonido de una hoja que se mueva los perseguirá, y huirán como se huye ante la espada y caerán sin que nadie los persiga. 37Y tropezarán los unos con los otros como si huyeran delante de la espada aunque nadie los persiga; y no podréis resistir frente a vuestros enemigos. 38Y pereceréis entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos os consumirá. 39Y los que queden de vosotros se pudrirán en las tierras de vuestros enemigos por su iniquidad; y también por la iniquidad de sus padres se pudrirán con ellos. 40Si confiesan su iniquidad y la iniquidad de sus padres, por su transgresión con que transgredieron contra mí, y también porque anduvieron en contra de mí, 41yo también habré andado en contra de ellos y los habré llevado a la tierra de sus enemigos; y si entonces se humilla su corazón incircunciso y aceptan el castigo de su pecado, 42entonces yo me acordaré de mi convenio con Jacob, y asimismo de mi convenio con Isaac y también de mi convenio con Abraham me acordaré; y haré memoria de la tierra. 43Porque la tierra será abandonada por ellos y disfrutará de sus días de reposo, estando yerma a causa de ellos; entretanto, se someterán al castigo de sus iniquidades, por cuanto menospreciaron mis decretos y el alma de ellos aborreció mis estatutos. 44Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé ni los abominaré para consumirlos, invalidando mi convenio con ellos, porque yo, Jehová, soy su Dios. 45Antes me acordaré de ellos por el convenio antiguo, cuando los saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones para ser su Dios. Yo Jehová. 46Éstos son los estatutos, decretos y leyes que estableció Jehová entre él y los hijos de Israel en el monte Sinaí por medio de Moisés.