Levítico

Capítulos 27

Reina-Valera 1909

1Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguien haga voto especial a Jehová, según la valoración de las personas que se hayan de redimir, así será tu valoración: 3En cuanto al hombre de veinte años hasta sesenta, tu valoración será de cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario. 4Y si es mujer, la valoración será de treinta siclos. 5Y si es de cinco años hasta veinte, tu valoración será respecto al hombre de veinte siclos, y a la mujer, de diez siclos. 6Y si es de un mes hasta cinco años, tu valoración con respecto al hombre será de cinco siclos de plata, y a la mujer será tu valoración de tres siclos de plata. 7Pero si es de sesenta años o más, por el hombre tu valoración será de quince siclos, y por la mujer, de diez siclos. 8Pero si es más pobre que tu valoración, entonces comparecerá ante el sacerdote, y el sacerdote le pondrá tasa; conforme a la posibilidad del votante, el sacerdote le pondrá tasa. 9Y si es animal de los que se ofrecen como ofrenda a Jehová, todo lo que de él se dé a Jehová será santo. 10No será cambiado ni trocado, bueno por malo, ni malo por bueno; y si se cambia un animal por otro, él y el dado en cambio de él serán sagrados. 11Y si es algún animal inmundo, de los que no se ofrecen como ofrenda a Jehová, entonces el animal será puesto delante del sacerdote, 12y el sacerdote lo valorará, sea bueno o sea malo, conforme a la valoración que tú, el sacerdote, hagas, así será. 13Y si lo quiere redimir, añadirá la quinta parte a tu valuación. 14Y cuando alguien dedique su casa, consagrándola a Jehová, la valorará el sacerdote, sea buena o sea mala; según la valore el sacerdote, así quedará. 15Pero si el que haya consagrado su casa quiere redimirla, añadirá a tu valuación la quinta parte del valor de ella, y será suya. 16Y si alguien consagra de la tierra de su posesión a Jehová, entonces tu valoración será conforme a su siembra; un homer de semilla de cebada se valorará en cincuenta siclos de plata. 17Y si consagra su tierra desde el año del jubileo, conforme a tu valoración quedará. 18Pero si después del jubileo consagra su tierra, entonces el sacerdote hará la cuenta del dinero conforme a los años que queden hasta el año del jubileo, y se rebajará de tu valoración. 19Y si el que consagró la tierra quiere redimirla, añadirá a tu valoración la quinta parte del valor de ella, y volverá a ser suya. 20Pero si él no redime la tierra, y la tierra se vende a otro, no la redimirá más; 21sino que cuando quede libre en el jubileo, la tierra será santa para Jehová, como tierra consagrada; la posesión de ella será del sacerdote. 22Y si alguien consagra a Jehová la tierra que él compró, que no era de la tierra de su herencia, 23entonces el sacerdote calculará con él la suma de tu valoración hasta el año del jubileo, y aquel día dará tu precio señalado como cosa consagrada a Jehová. 24En el año del jubileo volverá la tierra a aquél a quien él la compró, del que es la herencia de la tierra. 25Y todo lo que valores será conforme al siclo del santuario; el siclo tiene veinte geras. 26Pero el primogénito de los animales, que por la primogenitura es de Jehová, nadie lo consagrará; sea buey u oveja, de Jehová es. 27Pero si es de los animales inmundos, lo redimirán conforme a tu valoración y añadirán sobre ella la quinta parte de su valor; y si no lo redimen, se venderá conforme a tu valoración. 28Pero no se venderá ni se redimirá ninguna cosa consagrada que alguien haya dedicado a Jehová de todo lo que tenga, de hombres, y de animales y de las tierras de su posesión, todo lo consagrado será cosa santísima para Jehová. 29Nada consagrado que haya sido así consagrado por los hombres podrá ser redimido; indefectiblemente ha de ser muerto. 30Y todo el diezmo de la tierra, tanto de la semilla de la tierra como del fruto de los árboles, es de Jehová; es cosa consagrada a Jehová. 31Y si alguno quiere redimir algo de su diezmo, le añadirá la quinta parte. 32Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, la décima cabeza será consagrada a Jehová. 33No mirará si es bueno o malo, ni lo cambiará por otro; y si lo cambia, él y su sustituto serán cosas sagradas; no se redimirán. 34Éstos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí.