Job
Capítulos 21
Reina-Valera 1909
1Entonces respondió Job y dijo:
2Oíd atentamente mi palabra, y sea esto vuestro consuelo.
3Toleradme, y yo hablaré; y después que haya hablado, burlaos.
4¿Acaso me quejo yo ante algún hombre? ¿Y por qué no se ha de angustiar mi espíritu?
5Miradme, y espantaos y poned la mano sobre vuestra boca.
6Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me espanto, y el temblor se apodera de mi carne.
7¿Por qué viven los malvados y envejecen, y aun crecen en riquezas?
8Su descendencia se afianza delante de ellos; y sus vástagos, delante de sus ojos.
9Sus casas están a salvo de temor; y no está la vara de Dios sobre ellos.
10Sus toros engendran y no fallan; paren sus vacas y no pierden su cría.
11Envían fuera a sus pequeñuelos como rebaño, y sus hijos andan saltando.
12El tamboril y la cítara llevan y se regocijan al son de la flauta.
13Pasan sus días en prosperidad, y en un instante descienden al Seol.
14Dicen, pues, a Dios: Apártate de nosotros, porque no queremos el conocimiento de tus caminos.
15¿Quién es el Todopoderoso para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él?
16He aquí que su bien no está en manos de ellos; el consejo de los malvados lejos esté de mí.
17¡Oh, cuántas veces la lámpara de los malvados es apagada y viene sobre ellos su calamidad, y Dios en su ira les reparte dolores!
18Son como la paja delante del viento y como el tamo que arrebata el torbellino.
19Dios guardará para sus hijos su maldad; y le dará su pago, para que aprenda.
20Vean sus ojos su ruina, y beba de la ira del Todopoderoso.
21Porque, ¿qué deleite tendrá él en su casa después de sí, cuando sea cortado el número de sus meses?
22¿Enseñará alguien a Dios conocimiento, cuando es él quien juzga a los que están elevados?
23Éste muere en la plenitud de su vigor, del todo quieto y pacífico.
24Sus vasijas están llenas de leche, y la médula de sus huesos está húmeda.
25Y este otro muere con amargura de ánimo y sin haber comido nunca con gusto.
26Del mismo modo yacerán ellos en el polvo, y gusanos los cubrirán.
27He aquí, yo conozco vuestros pensamientos y las maquinaciones que contra mí forjáis.
28Porque decís: ¿Dónde está la casa del príncipe y la tienda de la morada de los malvados?
29¿No habéis preguntado a los que pasan por los caminos, y no habéis reconocido sus señas
30de que el malo es reservado para el día de la destrucción? Conducidos serán en el día de la ira.
31¿Quién le denunciará en su cara su camino? Y de lo que él hizo, ¿quién le dará el pago?
32Porque llevado será él a los sepulcros, y en la tumba permanecerá.
33Los terrones del valle le serán dulces; y tras él será llevado todo hombre, y antes de él han ido innumerables.
34¿Cómo, pues, me consoláis en vano? En vuestras respuestas hay falsedad.