Job

Capítulos 36

Reina-Valera 1909

1Y añadió Eliú y dijo: 2Espérame un poco, y te enseñaré, porque todavía tengo razones en favor de Dios. 3Traeré mi conocimiento desde lejos, y atribuiré justicia a mi Hacedor. 4Porque en verdad no son mentira mis palabras; contigo está el que es perfecto en conocimiento. 5He aquí que Dios es poderoso y no desestima a nadie; es poderoso en la fuerza de la sabiduría. 6No mantiene vivo al malvado, pero a los afligidos da su derecho. 7No aparta sus ojos del justo, sino que, con los reyes los pone en el trono para siempre, y son enaltecidos. 8Y si están sujetos con grilletes y aprisionados con cuerdas de aflicción, 9entonces él les dará a conocer la obra de ellos y sus transgresiones, porque se han enaltecido. 10Y abre el oído de ellos a la corrección y les dice que se vuelvan de la iniquidad. 11Si escuchan y le sirven, acabarán sus días en prosperidad y sus años en dicha. 12Pero si no escuchan, serán traspasados por la espada, y perecerán sin conocimiento. 13Pero los impíos de corazón acumulan ira, y no clamarán cuando él los ate. 14Morirá el alma de ellos en su juventud; y su vida, entre los sodomitas. 15Al pobre librará de su pobreza, y en la aflicción abrirá su oído. 16Asimismo, te habría apartado de la boca de la angustia a lugar espacioso, libre de todo apuro, y te habría puesto mesa llena de manjares. 17Pero tú te has llenado del juicio del malvado; el juicio y la justicia se apoderarán de ti. 18Porque hay ira, cuídate, no sea que la ira te induzca a burlarte, y que la grandeza del rescate te extravíe. 19¿Hará él estima de tus riquezas? No, ni del oro ni de todas las fuerzas del poder. 20No anheles la noche, cuando desaparecen los pueblos de su lugar. 21Guárdate de volver a la iniquidad, pues escogiste ésta más que la aflicción. 22He aquí que Dios es exaltado en su poder. ¿Qué maestro es semejante a él? 23¿Quién le ha prescrito su camino? ¿Y quién le dirá: Iniquidad has hecho? 24Acuérdate de engrandecer su obra, de la cual han cantado los hombres. 25Todos los hombres la han visto; el hombre la mira de lejos. 26He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos, ni se puede rastrear el número de sus años. 27Él atrae las gotas de agua; transforma el vapor en lluvia, 28la cual destilan las nubes, goteando en abundancia sobre los hombres. 29Además, ¿quién podrá comprender la extensión de las nubes y el sonido estrepitoso de su morada? 30He aquí que sobre él extiende su luz, y cubre las profundidades del mar. 31Pues por esos medios juzga a los pueblos; da comida en abundancia. 32Con las manos encubre la luz y le manda dar en el blanco. 33El trueno anuncia su presencia; asimismo el ganado anuncia que se manifiesta.