Job
Capítulos 31
Reina-Valera 1909
1Hice convenio con mis ojos; ¿cómo, pues, había yo de pensar en una virgen?
2Porque, ¿qué galardón me daría desde arriba Dios, y qué heredad el Omnipotente desde las alturas?
3¿No hay calamidad para el injusto e infortunio para los obradores de iniquidad?
4¿No ve él mis caminos y cuenta todos mis pasos?
5Si he andado con vanidad, y si mi pie se ha apresurado al engaño,
6péseme Dios en balanzas de justicia y reconocerá mi integridad.
7Si mis pasos se han apartado del camino, y si mi corazón se ha ido tras mis ojos, y si alguna mancha se ha pegado a mis manos,
8siembre yo, y otro coma, y sea arrancada mi siembra.
9Si ha sido seducido mi corazón por alguna mujer, y si he estado acechando a la puerta de mi prójimo,
10muela para otro mi esposa, y sobre ella otros se encorven.
11Porque eso es maldad e iniquidad que han de castigar los jueces.
12Porque es fuego que devoraría hasta el Abadón, y desarraigaría toda mi hacienda.
13Si he tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva cuando ellos pleiteaban conmigo,
14¿qué haré yo cuando Dios se levante? Y cuando él me pida cuentas, ¿qué le responderé yo?
15El que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él? ¿Y no nos formó uno mismo en la matriz?
16Si he estorbado el deseo de los pobres, o si he dejado desfallecer los ojos de la viuda,
17o si he comido mi bocado solo, y no ha comido de él el huérfano
18(porque desde mi juventud creció conmigo como con un padre, y desde el vientre de mi madre fui guía de la viuda),
19si he visto perecer a alguien sin vestido, o a algún menesteroso sin abrigo,
20si no me han bendecido sus lomos, y si él no se ha calentado con el vellón de mis ovejas,
21si he alzado contra el huérfano mi mano, aun cuando vi que me ayudarían en la puerta,
22que mi brazo se caiga de mi hombro, y que se quiebre el hueso de mi brazo.
23Porque el castigo de Dios ha sido terror para mí, y ante su majestad yo no tendría poder.
24Si he puesto en el oro mi esperanza o si he dicho al oro fino: Mi confianza eres tú,
25si me he alegrado de que mi riqueza se multiplicase y de que mi mano hallase mucho,
26si he mirado al sol cuando resplandecía, o a la luna en su esplendor,
27y si mi corazón se engañó en secreto, o si mi boca besó mi mano,
28esto también sería maldad digna de juicio, porque habría negado al Dios de lo alto.
29Si me he alegrado con la ruina del que me aborrecía y me he regocijado cuando le halló el mal
30(aun cuando no he entregado al pecado mi boca, pidiendo maldición para su alma),
31si los hombres de mi tienda no decían: ¿Quién hallará a alguno que no se haya saciado con su carne?
32(el extranjero no pasaba fuera la noche, pues mis puertas abría al caminante);
33si como Adán he encubierto mis transgresiones, escondiendo en mi seno mi iniquidad,
34porque temía a la gran multitud, y el menosprecio de las familias me aterrorizaba, y callé y no salí de mi puerta.
35¡Quién me diera quien me oyese! He aquí, mi marca. ¡Que el Omnipotente me responda, y que mi adversario me haga un escrito!
36Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, y me lo ceñiría como una corona.
37Yo le contaría el número de mis pasos; como príncipe me acercaría a él.
38Si mi tierra clama contra mí, y lloran todos sus surcos;
39si he comido su sustancia sin dinero, o si he hecho expirar el alma de sus dueños,
40en lugar de trigo broten abrojos, y espinos en lugar de cebada.