Job

Capítulos 7

Reina-Valera 1909

1¿No tiene acaso el hombre trabajo arduo sobre la tierra? ¿Y no son sus días como los días del jornalero? 2Como el siervo anhela la sombra, y como el jornalero espera el salario de su trabajo, 3así he tenido que heredar meses de desolación, y me asignaron noches de trabajo agotador. 4Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré? Mas la noche es larga, y estoy cansado de dar vueltas hasta el alba. 5Mi carne está vestida de gusanos y de costras de polvo; mi piel se agrieta y supura. 6Y mis días son más veloces que la lanzadera del tejedor, y fenecen sin esperanza. 7Acuérdate de que mi vida es un soplo y de que mis ojos no volverán a ver el bien. 8Los ojos de los que me ven no me verán más; tus ojos están sobre mí, y dejaré de ser. 9Como la nube se desvanece y se va, así el que desciende al Seol no subirá; 10no volverá más a su casa, ni su lugar le reconocerá más. 11Por tanto, yo no refrenaré mi boca; hablaré en la angustia de mi espíritu y me quejaré en la amargura de mi alma. 12¿Soy yo el mar, o un monstruo marino, para que me pongas guardia? 13Cuando digo: Mi lecho me consolará, mi cama atenuará mis quejas, 14entonces me asustas con sueños y me aterras con visiones. 15Y así mi alma tuvo por mejor la estrangulación, y quiso la muerte más que la vida. 16Aborrezco mi vida; no he de vivir para siempre; déjame, pues mis días son vanidad. 17¿Qué es el hombre para que lo engrandezcas, y para que pongas sobre él tu corazón, 18y para que lo visites cada mañana, y para que le pongas a prueba a cada momento? 19¿Hasta cuándo no apartarás de mí tu mirada, ni me soltarás siquiera hasta que trague mi saliva? 20He pecado. ¿Qué puedo hacerte a ti, oh Guardián de los hombres? ¿Por qué has hecho de mí tu blanco, para que yo sea una carga para mí mismo? 21¿Y por qué no quitas mi transgresión y perdonas mi iniquidad? Porque ahora dormiré en el polvo; y si me buscas de mañana, ya no existiré.