Salmos
Capítulos 132
Reina-Valera 1909
1Acuérdate, oh Jehová, de David y de toda su aflicción,
2de como juró él a Jehová y prometió al Fuerte de Jacob:
3No entraré en la morada de mi casa ni subiré sobre el lecho de mi descanso;
4no daré el sueño a mis ojos ni a mis párpados adormecimiento,
5hasta que halle lugar para Jehová, moradas para el Fuerte de Jacob.
6He aquí, en Efrata oímos de ella; la hallamos en los campos del bosque.
7Entraremos en sus moradas; nos postraremos ante el estrado de sus pies.
8Levántate, oh Jehová, ven al lugar de tu reposo, tú y el arca de tu poder.
9Vístanse tus sacerdotes de justicia y canten de júbilo tus santos.
10Por amor a David, tu siervo, no vuelvas de tu ungido el rostro.
11En verdad ha jurado Jehová a David, y no se retractará de ello: Del fruto de tu cuerpo pondré sobre tu trono.
12Si tus hijos guardan mi convenio y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
13Porque Jehová ha escogido a Sión; la ha anhelado como habitación para sí.
14Éste es mi lugar de reposo para siempre; aquí habitaré, porque lo he anhelado.
15Bendeciré abundantemente su provisión; a sus pobres saciaré de pan.
16Asimismo vestiré a sus sacerdotes de salvación, y sus santos darán voces de júbilo.
17Allí haré retoñar el poder de David; he dispuesto lámpara para mi ungido.
18A sus enemigos vestiré de vergüenza, mas sobre él florecerá su corona.
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