Salmos 90 RVR1909

1 Señor, tú has sido nuestra morada de generación en generación.

2 Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, y desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios.

3 Haces que el hombre vuelva a ser polvo y dices: Volved, hijos de los hombres.

4 Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que ya pasó, y como una de las vigilias de la noche.

5 Los arrastras como con torrente de aguas; son como sueño, como la hierba que crece por la mañana,

6 por la mañana florece y crece; al atardecer se marchita y se seca.

7 Porque con tu ira somos consumidos, y con tu furor somos conturbados.

8 Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu rostro.

9 Porque todos nuestros días declinan en tu ira; acabamos nuestros años como un suspiro.

10 Los días de nuestra edad son setenta años; y en los más robustos son ochenta años. Con todo, su orgullo es molestia y pesar, porque pronto pasan, y volamos.

11 ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu furor según el temor que te es debido?

12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría.

13 ¡Vuélvete, oh Jehová! ¿Hasta cuándo? Y ten piedad de tus siervos.

14 Por la mañana, sácianos de tu misericordia, y cantaremos con gozo y nos regocijaremos todos nuestros días.

15 Alégranos conforme a los días en que nos afligiste y a los años en que vimos el mal.

16 Aparezca tu obra a tus siervos, y tu majestad sobre sus hijos.

17 Y sea la hermosura del Señor, nuestro Dios, sobre nosotros, y confirma sobre nosotros la obra de nuestras manos; sí, la obra de nuestras manos confirma.