Salmos
Capítulos 22
Reina-Valera 1909
1Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
2Dios mío, clamo de día y no respondes; y de noche no me quedo en silencio.
3Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
4En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y tú los libraste.
5Clamaron a ti y fueron librados; confiaron en ti y no fueron avergonzados.
6Mas yo soy gusano y no hombre, oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
7Todos los que me ven me escarnecen; hacen muecas con los labios, menean la cabeza, diciendo:
8Se encomienda a Jehová; que él lo rescate; sálvele, puesto que en él se complacía.
9Pero tú eres el que me sacó del vientre, el que me hizo confiar desde que estaba a los pechos de mi madre.
10A ti fui encomendado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
11No te alejes de mí, porque la angustia está cerca, y no hay quien ayude.
12Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.
13Abrieron sobre mí su boca, como león rapaz y rugiente.
14Derramado soy como el agua, y todos mis huesos se descoyuntan; mi corazón es como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas.
15Como un tiesto se ha secado mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.
16Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies.
17Contar puedo todos mis huesos; ellos me miran y me observan.
18Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
19Mas tú, oh Jehová, no te alejes. Oh fortaleza mía, apresúrate a ayudarme.
20Libra de la espada mi alma, de la garra del perro mi vida.
21Sálvame de la boca del león. De los cuernos de los toros salvajes me has rescatado.
22Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.
23Los que teméis a Jehová, alabadle; glorificadle, descendencia toda de Jacob, y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.
24Porque no menospreció ni aborreció la aflicción del desvalido, ni de él escondió su rostro, sino que cuando clamó a él, le oyó.
25De ti será mi alabanza en la gran congregación; mis votos cumpliré delante de los que le temen.
26Comerán los humildes y serán saciados; alabarán a Jehová los que le buscan; vivirá vuestro corazón para siempre.
27Se acordarán y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, y adorarán delante de ti todas las familias de las naciones.
28Porque de Jehová es el reino, y él se enseñoreará de las naciones.
29Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo; y nadie puede conservar viva su propia alma.
30La posteridad le servirá; como una generación de Jehová, ella será considerada.
31Vendrán y anunciarán su justicia a un pueblo que ha de nacer, que él ha hecho esto.
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