Salmos

Capítulos 50

Reina-Valera 1909

1El Dios de dioses, Jehová, ha hablado y ha convocado a la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. 2Desde Sión, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido. 3Vendrá nuestro Dios y no callará; fuego consumirá delante de él, y alrededor de él habrá gran tempestad. 4Convocará a los cielos desde lo alto y a la tierra, para juzgar a su pueblo. 5Reunidme a mis santos, los que hicieron conmigo convenio mediante sacrificio. 6Y proclamarán los cielos su justicia, porque Dios es el juez. Selah 7Oye, pueblo mío, y hablaré; oh Israel, testificaré contra ti. Yo soy Dios, el Dios tuyo. 8No te reprenderé por tus sacrificios ni por tus holocaustos, que siempre delante de mí están. 9No tomaré de tu casa becerros ni machos cabríos de tus rediles. 10Porque mía es toda bestia del bosque y el ganado en mil collados. 11Conozco todas las aves de los montes, y todo lo que se mueve en el campo me pertenece. 12Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti, porque mío es el mundo y su plenitud. 13¿He de comer yo carne de toros o de beber sangre de machos cabríos? 14Ofrece a Dios tu gratitud, y paga tus votos al Altísimo. 15E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás. 16Pero al malo dijo Dios: ¿Qué derecho tienes tú de recitar mis estatutos y de tomar mi convenio en tu boca? 17Pues tú aborreces la disciplina y das la espalda a mis palabras. 18Si veías al ladrón, te complacías con él, y con los adúlteros era tu parte. 19Tu boca metías en el mal, y tu lengua urdía engaño. 20Tomabas asiento y hablabas contra tu hermano; al hijo de tu madre calumniabas. 21Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero te reprenderé y las expondré delante de tus ojos. 22Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, no sea que os despedace y no haya quien os libre. 23El que ofrece gratitud me honrará; y al que ordena su camino, le mostraré la salvación de Dios.