Salmos

Capítulos 77

Reina-Valera 1909

1Con mi voz clamé a Dios; a Dios clamé con mi voz, y él me escuchó. 2Al Señor busqué en el día de mi angustia; mis manos se extendían de noche sin cansarse; mi alma rehusaba consuelo. 3Me acordaba de Dios y me turbaba; me quejaba y desmayaba mi espíritu. Selah 4Mantenías abiertos los párpados de mis ojos; estaba yo quebrantado y no podía hablar. 5Consideraba los días de antaño, los años de los tiempos antiguos. 6Me acordaba de mis cánticos de noche; meditaba en mi corazón, y mi espíritu inquiría: 7¿Desechará el Señor para siempre y no mostrará más su favor? 8¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Ha terminado su palabra por generación tras generación? 9¿Ha olvidado Dios el tener clemencia? ¿Ha encerrado con ira sus tiernas misericordias? Selah 10Y dije: Enfermedad mía es ésta; traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo. 11Me acordaré de las obras de Jah; sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. 12Y meditaré en todas tus obras y hablaré de tus hechos. 13Oh Dios, santo es tu camino. ¿Qué dios es grande como el Dios nuestro? 14Tú eres el Dios que hace maravillas; hiciste notorio entre los pueblos tu poder. 15Con tu brazo has redimido a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Selah 16Te vieron las aguas, oh Dios; te vieron las aguas y temieron; los abismos también se estremecieron. 17Las nubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos y se desplazaron tus saetas. 18La voz de tu trueno estaba en la tempestad; los relámpagos alumbraron el mundo; se estremeció y tembló la tierra. 19En el mar estaba tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas. 20Condujiste a tu pueblo como a ovejas por mano de Moisés y de Aarón.