Salmos
Capítulos 62
Reina-Valera 1909
1En Dios solamente espera acallada mi alma; de él viene mi salvación.
2Solamente él es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho.
3¿Hasta cuándo conspiraréis contra un hombre? Pereceréis todos vosotros, caeréis como pared acostada, como cerca ruinosa.
4Solamente conspiran para derribarle de su grandeza. Aman la mentira. Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Selah
5Alma mía, solamente en Dios espera acallada, porque de él viene mi esperanza.
6Solamente él es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré.
7En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte y mi refugio.
8Confiad en él en todo tiempo, oh pueblo; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Selah
9Ciertamente, vanidad son los hijos de los hombres comunes y mentira los hijos de los nobles; pesándolos a todos por igual en la balanza, serán menos que la vanidad.
10No confiéis en la opresión, ni en la rapiña os envanezcáis. Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.
11Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder,
12y tuya, oh Señor, es la misericordia, porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.
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