Salmos

Capítulos 51

Reina-Valera 1909

1Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu compasión; conforme a la multitud de tus tiernas misericordias, borra mis transgresiones. 2Lávame por completo de mi maldad y límpiame de mi pecado. 3Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. 4Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo ante tus ojos, para que seas reconocido justo en tu palabra y claro en tu juicio. 5He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. 6He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. 7Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. 8Hazme oír gozo y alegría, y se regocijarán los huesos que has quebrantado. 9Esconde tu rostro de mis pecados y borra todas mis maldades. 10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo espíritu. 12Devuélveme el gozo de tu salvación, y un espíritu generoso me sustente. 13Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti. 14Líbrame de derramamiento de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia. 15Señor, abre mis labios, y proclamará mi boca tu alabanza, 16porque tú no quieres sacrificio, que yo sí daría; no te deleitas en holocausto. 17Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón quebrantado y contrito no despreciarás tú, oh Dios. 18Haz bien con tu benevolencia a Sión; edifica los muros de Jerusalén. 19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; entonces se ofrecerán sobre tu altar becerros.