Salmos

Capítulos 80

Reina-Valera 1909

1Oh Pastor de Israel, escucha; tú que guías a José como a ovejas, tú, que estás entre los querubines, resplandece. 2Despierta tu poder delante de Efraín, y de Benjamín y de Manasés, y ven a salvarnos. 3Oh Dios, haznos volver; y haz resplandecer tu rostro y seremos salvos. 4Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo estarás indignado contra la oración de tu pueblo? 5Les has dado a comer pan de lágrimas y a beber lágrimas en gran abundancia. 6Nos has hecho motivo de contención para con nuestros vecinos, y nuestros enemigos se burlan entre sí. 7Oh Dios de los ejércitos, haznos volver, y haz resplandecer tu rostro y seremos salvos. 8Hiciste venir una vid de Egipto; expulsaste las naciones y la plantaste. 9Limpiaste el terreno delante de ella e hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra. 10Los montes fueron cubiertos con su sombra, y con sus sarmientos los cedros de Dios. 11Extendió sus vástagos hasta el mar, y hasta el Río sus renuevos. 12¿Por qué derribaste sus cercas, y la vendimian todos los que pasan por el camino? 13La destroza el jabalí y la devora la bestia del campo. 14Oh Dios de los ejércitos, vuelve, te rogamos; mira desde el cielo, y considera y visita esta viña, 15y la planta que plantó tu diestra, y el vástago que para ti afirmaste. 16Quemada con fuego está, cortada; perecen por la reprensión de tu rostro. 17Sea tu mano sobre el hombre de tu diestra, sobre el hijo del hombre que para ti afirmaste. 18Así no nos apartaremos de ti; vida nos darás e invocaremos tu nombre. 19Oh Jehová, Dios de los ejércitos, haznos volver; haz resplandecer tu rostro y seremos salvos.