Salmos
Capítulos 65
Reina-Valera 1909
1A ti en silencio te espera la alabanza en Sión, oh Dios; y a ti se pagarán los votos.
2Tú oyes la oración; a ti vendrá toda carne.
3Las iniquidades prevalecen contra mí, mas nuestras transgresiones tú las perdonarás.
4Bienaventurado el que tú escojas y hagas que se acerque a ti, para que habite en tus atrios. Seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.
5Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, oh Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los términos de la tierra y de los mares más remotos.
6Tú, el que afirma los montes con su poder, ceñido de poderío;
7el que calma el estruendo de los mares, el estruendo de sus olas, y el alboroto de las naciones.
8Por tanto, los habitantes de los confines de la tierra temen ante tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y del atardecer.
9Visitas y riegas la tierra; en gran manera la enriqueces; el río de Dios rebosa de agua; preparas el grano de ellos, porque así lo dispones.
10Haces que se empapen sus surcos, los allanas; los ablandas con lluvias, bendices sus renuevos.
11Tú coronas el año con tus bienes, y tus sendas destilan abundancia.
12Destilan sobre los pastizales del desierto, y los collados se ciñen de alegría.
13Se visten los llanos de manadas, y los valles se cubren de grano; dan voces de júbilo y aun cantan.
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