Salmos

Capítulos 40

Reina-Valera 1909

1Pacientemente esperé a Jehová, y él se inclinó a mí y oyó mi clamor. 2Y me sacó del pozo turbulento, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre una roca y enderezó mis pasos. 3Y puso en mi boca cántico nuevo, canto de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán esto y temerán, y confiarán en Jehová. 4Bienaventurado el hombre que pone en Jehová su confianza, y no se vuelve a los soberbios ni a los que se desvían tras la mentira. 5Muchas son, oh Jehová, Dios mío, las maravillas que tú has hecho, y muchos tus pensamientos para con nosotros. Nadie hay que se compare contigo. Si yo los anunciara y hablara de ellos, no podrían ser enumerados. 6Sacrificio y ofrenda no te agradan; has abierto mis oídos; holocausto y ofrenda por el pecado no has pedido. 7Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí; 8en hacer tu voluntad, Dios mío, me deleito, y tu ley está dentro de mí. 9He anunciado justicia en la gran congregación; he aquí, no he refrenado mis labios, oh Jehová; tú lo sabes. 10No he escondido tu justicia dentro de mi corazón; tu verdad y tu salvación he proclamado; no he ocultado tu amorosa bondad ni tu verdad en la gran congregación. 11Tú, oh Jehová, no retengas de mí tus tiernas misericordias; tu amorosa bondad y tu verdad me guarden siempre. 12Porque me han rodeado males sin número; me han alcanzado mis iniquidades y no puedo levantar la vista. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y el corazón me falla. 13Ten a bien, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme. 14Sean avergonzados y confundidos a una los que buscan mi vida para destruirla. Sean vueltos atrás y sean avergonzados los que mi mal desean. 15Sean desolados en pago de su vergüenza los que con burla me dicen: ¡Ajá, ajá! 16Regocíjense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: ¡Jehová sea engrandecido! 17Aunque yo esté pobre y necesitado, el Señor pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; ¡Dios mío, no te tardes!